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sábado, 20 de noviembre de 2010

Ha muerto Górecki....


Era considerado un pionero del minimalismo en música clásica por la aparente simplicidad de sus armonías. Los críticos le han comparado con Pierre Boulez o Karlheinz Stockhausen...algo que le queda corto.
Sin embargo, Henryk Mikolaj Górecki, fallecido el día 12 de este mes en un hospital de Katowice (en el sur de Polonia) a los 76 años, fue sobre todo un compositor del alma, un intérprete del espíritu. Su "concentración hacia adentro", como se dio en llamar, no supuso, además, ningún obstáculo en su camino hacia el reconocimiento público.
Virtuoso de varios instrumentos, Górecki se graduó en la Academia de Música de Katowice, en la que años despúes se convirtió en profesor hasta su renuncia por sus desavenencias con el Gobierno prosoviético... y es que nunca olvidó los valores católicos, reflejados en múltiples trabajo s como el himno Totus Tuus (1987), dedicado al entonces Papa Juan Pablo II.

Formó parte de esa maravillosa vanguardia musical polaca del período cultural post-stalinista de finales de los cincuenta, junto con Panufnik, Kilar, Penderecki, Lutoslawski y otros notables, con el estreno de sus obras en el Festival de Otoño de Varsovia. Tras serle otorgado un galardón de la Unión de Compositores Polacos, pudo cursar estudios en París en 1961 y 1963, donde se relacionó con personajes de la talla de Olivier Messiaen, Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen.

Fue ganador de múltiples premios desde el año 1959, siendo quizás el que recibió por su maravilloso "Ad matrem" el que más le marcó en lo personal al serle otorgado por la Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO.

La obra de Górecki es un caleidoscopio sonoro, el cual abarca una gran variedad de estilos pero tiende a ser simple en armonías y elaborado en estructura. Sus primeros trabajos recuerdan el estilo de Pierre Boulez y otros serialistas. Sus composiciones más recientes suelen ser comparadas con el minimalismo, a veces llamado “minimalismo sacro” (Arvo Pärt, con quien también se le comparó). Sus trabajos reflejaron a menudo sus profundas creencias religiosas.

Los últimos días de la vida de Górecki fueron muy difíciles, dado que sufrió de las secuelas de varias enfermedades, las cuales limitaron mucho su creatividad. Sus últimas obras fueron los tres espectaculares Cuartetos para Cuerdas; el Concerto-Cantata (1992) para flauta y orquesta; el Kleines Requiem für eine Polka (1993); dos obras presentadas simultáneamente: Salve, Sidus Polonorum (1997-2000) para coros, percusión y teclados, y Lobgesang (2000). A su muerte quedó casi finalizada su Cuarta Sinfonía, la cual fue comisionada por la London Philharmonic Orchestra y el Southbank Centre de Londres, Los Angeles Philharmonic Association y el ZaterdagMatinee (la serie de conciertos de música clásica de la Radio de Holanda para el Amsterdam Concertgebouw). Se espera que el trabajo sea revisado por varios colegas, incluyendo su gran amigo Penderecki, y presentado en un concierto póstumo. En un acto de reconocimiento que acabaría siendo el postrero, el Gobierno Polaco le confirió el mes pasado La Orden del Águila Blanca, el más alto galardón que un polaco puede recibir.

Sin embargo, el destino quiso que una obra compuesta en 1976, la deslumbrante
Sinfonía nº 3,Op 36, más conocida como "Sinfonía de las canciones tristes", ( que fue calificada tras su estreno en 1977 de "disparate", "ingenua" y "reaccionaria", por el claro alejamiento de la experimentación anterior), fuera la obra que le dio la fama a principios de los años 90 del S.XX, tras la grabación de la misma por la London Sinfonietta, dirigida por David Zinman con la soprano solista Dawn Upshaw.
Previamente, el cineasta francés Maurice Pialat presentó una sección del tercer movimiento en los créditos al final de su película Police. Cuando la obra fue más tarde distribuida como «banda sonora», vendió bien, aunque las notas de la portada del disco proporcionaban escasa información sobre la obra, A mediados de la década de 1980, el grupo británico de música industrial Test Dept la empleó como música de fondo para los collages de vídeo durante los conciertos, como un vehículo para demostrar la simpatía de la banda con el movimiento polaco Solidarność, el cual Górecki también apoyaba (su pieza de 1981 Miserere fue compuesta en parte como respuesta a la oposición del gobierno polaco a los sindicatos de Solidarność). A finales de la década de 1980, la sinfonía fue transmitida en muchas emisoras de radio de Estados Unidos y el Reino Unido, sobre todo en BBC Radio 3. La caída del bloque soviético ayudó a la expansión de la popularidad de la música polaca en general y a partir de 1990 la sinfonía fue interpretada en grandes ciudades como Nueva York, Londres y Sydney.
Durante los dos años siguientes tras el lanzamiento de la grabación de Upshaw, vendió más de 700.000 copias en el mundo, y ha superado el millón de copias vendidas desde entonces. En el Reino Unido, llegó hasta la sexta posición de la lista oficial, y logró el reconocimiento de disco de oro en febrero de 1993. En Estados Unidos no entró en la lista oficial Billboard 200, aunque sí lo hizo en el listado temático de música clásica llamado ("Top Classical Albums"), donde permaneció 38 semanas en el segundo puesto y logró mantenerse en la lista durante 158 (!!).

Algunos críticos, preguntándose del por qué del repentino éxito de la pieza tras más de dos décadas desde su composición, sugieren que se resonó con un sentimiento particular en la cultura popular en esa época. Stephen Johnson, autor de la imprescindible A guide to the symphony, se preguntaba si el éxito comercial de la obra era «un éxito pasajero» o realmente se convertiría en una obra con suficiente importancia. En 1998, el crítico Michael Steinberg preguntó, ¿[Está la gente] realmente escuchando la sinfonía? ¿Cuántos compradores del disco descubren que cincuenta y cinco minutos de una música muy lenta con una cantante en un idioma que no entienden es más de lo que desean? ¿La escucharán como música de fondo como acompañamiento del Chardonnay y el brie?». Steinberg compara el éxito de la sinfonía de Górecki con el fenómeno del Doctor Zhivago de 1958: «todo el mundo corría a comprar el libro a toda prisa; aunque muy pocos llegaron a leerlo. La aparición de la película de 1965 salvó a todos de la necesidad de hacerlo».
Sólo palabras. En el fondo, creo y pienso, que se negaban a darle la importancia que musicalmente tiene a una obra convertida en éxito popular y que tiene un espíritu de exaltación melancólica como eje central.
Górecki estaba más sorprendido que nadie del éxito de la grabación y más tarde especuló que «quizás la gente encuentra algo que necesitan en esta pieza de música[...].De algún modo acerté la nota correcta, hice algo que echaban de menos. Algo en algún lugar se le había perdido. Sentí instintivamente que sabía lo que ellos querían».

Debido al éxito de la comentada grabación del sello Nonesuch, al menos una docena de grabaciones más salieron a la venta y la obra fue objeto de publicidad en un gran número de publicaciones artísticas en todo el mundo. Fue usada en numerosas ocasiones por los cineastas en la década de 1990 para provocar un sentimiento de pathos, como de acompañamiento a un accidente de avión en Fearless (1993) de Peter Weir y en la banda sonora de Basquiat (1996), película de Julian Schnabel. Una galería de arte en Santa Fe, Nuevo México abrió una exposición en 1995 dedicada por completo a arte visual inspirado por la pieza. En 1997, se hizo un sample de la sinfonía para la canción «Górecki» por la banda inglesa de trip-hop Lamb, que alcanzó el número 30 en las listas de éxitos de Reino Unido en 1997. En 1999, la sinfonía ocupaba un lugar destacado en la canción «Finished Symphony» por la banda inglesa de progressive Hybrid....

Demasié.

Está dedicada a la esposa de Górecki, Jadwiga Rurańska. Cuando le preguntaron el porqué, él respondió: «¿A quién se supone que se la debía dedicar si no?». Górecki nunca ha buscado explicar la sinfonía como una respuesta a un evento político o histórico. Sin embargo, mantiene que su obra es una evocación de los vínculos entre una madre y su hija. Algunas críticas han descrito la sinfonía como un memorial a las víctimas de los nazis en Polonia durante el Holocausto, especialmente a la luz de la elección de los textos realizada por Górecki (como curiosidad, se reproduce de manera cíclica el segundo movimiento en la sala de exhibición del "Holocausto" en el Museo de Auckland, Nueva Zelanda). A Górecki le encargaron que compusiera música sobre el Holocausto en la década de 1960, pero fue incapaz de acabar ninguna de las obras que empezó para tal propósito. Górecki ha indicado que durante muchos años buscó producir una obra específica en respuesta a Auschwitz, aunque se resiste a aceptar esa interpretación de la Sinfonía n.º 3, que prefiere que se vea en un contexto más amplio. Otros críticos han intentado interpretar la sinfonía en términos espirituales, una aproximación que Górecki también ha desestimado...

Górecki dijo sobre la obra: «Gran parte de mi familia murió en campos de concentración. Tuve un abuelo que estuvo en Dachau y una tía en Auschwitz. Sabes lo que hay entre polacos y alemanes. Pero Bach era alemán, y también lo fueron Schubert y Strauss. Todo el mundo tiene su lugar en esta pequeña Tierra, así que todo eso quedó atrás. La Sinfonía n.º 3 no trata de la guerra; no es un Dies Irae; es una simple sinfonía de lamentaciones».

Y ya está.No?

************

La Sinfonía n.º 3 se construye alrededor de armonías simples, en un estilo neo-modal que emplea técnicas de la música medieval pero que no se adhiere por completo a las normas de composición medievales. Está escrita para una soprano, cuatro flautas -dos flautines-, cuatro clarinetes, dos fagotes, dos contrafagotes, cuatro trompas, cuatro trombones, arpa, piano e instrumentos de cuerda. Una interpretación habitual dura alrededor de cincuenta minutos.

El musicólogo Adrian Thomas ha apuntado que la sinfonía carece de disonancias, y que no requiere de ningún virtuosismo técnico. Además, observa que «no hay referencias estilísticas de segunda mano, aunque si tuviéramos que buscar precedentes habría que encontrarlos, de manera distante, en compositores tan variados como Johann Sebastian Bach, Franz Schubert, Chaikovski, o incluso Claude Debussy». Ronald Blum, por su parte, describe la sinfonía como «lúgubre, como Gustav Mahler, pero sin la ampulosidad de la percusión, las trompas y el coro, sólo el lamento de las cuerdas y de la soprano solista».La obra consiste en tres movimientos en tono de elegía, todos ellos marcados como Lento. Las cuerdas dominan la textura musical y el volumen raramente se eleva: la marca de fortissimo sólo aparece en unos pocos compases.

1.-Lento - Sostenuto tranquillo ma cantabile
Con una duración aproximada de veintisiete minutos, el primer movimiento dura tanto como los otros dos movimientos juntos, y se basa en el lamento atribuido a la Virgen María escrito en el siglo XV, recogido en la colección de canciones recogida por Łysa Góra, que se encuentra en el Monasterio de la Santa Cruz, Sierra de Świętokrzyskie.

"Synku miły i wybrany.
Rozdziel z matką swoje rany;
A wszakom cię, synku miły,
w swem sercu nosiła.
A takież tobie wiernie służyła.
Przemów z matce, bych się ucieszyła,
Bo już idziesz ode mnie, moja nadzieja miła."

"Mi querido hijo, mi predilecto,
comparte las heridas con tu madre.
Ya que he sido yo, querido hijo,
quien te ha llevado en el corazón,
y quien tan fielmente te ha servido.
Háblale a tu madre para hacerla feliz,
pues ya me abandonas, dulce esperanza mía."


Está formado por tres secciones: se abre con un canon en diez partes, utilizando una melodía de veinticuatro compases en el modo eólico de mi. Comienza con los contrabajos, a los que se agrega un nuevo instrumento cada veinticinco compases, una quinta por encima del anterior. Cuando el canon alcanza sus diez repeticiones, comienza a descender hasta reducirse a un único tono. La soprano entra en la segunda sección y su canto culmina con el clímax en la última palabra, momento en el que se le une la orquesta repitiendo el clímax del canon inicial. La tercera sección del movimiento es una larga conclusión que también desciende hasta un único tono.

Fragmento de la segunda parte del mov.

2.-Lento e largo - Tranquillissimo


El segundo movimiento, de nueve minutos de duración, está escrito para soprano, clarinetes, trompas, piano y cuerdas, y contiene un libreto formado a partir de una oración a la Virgen María escrita en la pared de su celda por Helena Wanda Błażusiakówna, una chica de de 18 años, encarcelada desde el 25 de septiembre de 1944 en una cárcel de la Gestapo.
Según el compositor, «quería que el segundo movimiento tuviera un carácter montañoso, no en el sentido del folclore puro, pero sí que recogiera el clima de Podhale... Quería que el monólogo de la muchacha pareciera como canturreado... por una parte casi irreal, pero por otro dominando a la orquesta».
El movimiento se abre de manera maravillosa, con un efecto «casi cinemático... sugiriendo el aire libre de las montañas» (Thomas). A medida que la soprano comienza a cantar, sus palabras son acompañadas por la orquesta, hasta alcanzar el clímax . El movimiento se concluye con un largo acorde de las cuerdas que dura más de dos minutos sin diminuendo. Las dos últimas palabras del movimiento son las dos primeras líneas del Ave María polaco, cantadas por la soprano dos veces en el mismo tono.


3.-Lento - Cantabile semplice

El tempo del tercer movimiento no es tan lento como el de los dos anteriores, y ciertos cambios leves en la dinámica y en el modo hacen que sea más complejo de lo que podría parecer a primera vista. Está formado por tres estrofas en la menor y, al igual que el primer movimiento, se construye mediante la evolución de un motivo sencillo. La melodía se establece en la estrofa inicial, y la segunda y tercera estrofas revisitan los mismos temas del segundo movimiento. Cuando la soprano canta las últimas palabras, la tonalidad cambia a un la mayor diatónico que acompaña a la que el escritor David Ellis ha denominado "la estrofa extática final"
Tras esta estrofa la orquesta vuelve al la menor antes de un postludio final en la mayor.

Fragmento.
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Le sobreviven su esposa Jadwiga, profesora de piano; su hija Anna Gorecka-Stanczyk, pianista, y su hijo Mikolaj Górecki, compositor.

Descanse en paz, Maestro.

martes, 2 de noviembre de 2010

Muerte y Transfiguración (Tod und Verklärung). Richard Strauss.

El amor y la muerte son dos pasiones que cautivaron la imaginación de muchos artistas del siglo XIX.
Era una época de emociones manifiestas, un período de confrontación con el lado oscuro de la psique humana, una era en que las pasiones volaban alto (en las artes, aunque no abiertamente en la sociedad victoriana...). El final de siglo vio el comienzo en la obra de Sigmund Freud, de una serie de teorías extraordinarias acerca de la mente. Freud postuló la presencia permanente de la sexualidad y del deseo de la muerte: amor y muerte. De este modo, no es para nada sorprendente encontrar que un compositor como Strauss, que creció en la cargada atmósfera emocional de fines del siglo XIX, expresara temas comparables en sus dos primeras composiciones maduras. Don Juan está basada en un personaje que se dedicó a sus pasiones, pero finalmente sucumbió a su deseo interno de destrucción; su siguiente obra de envergadura, Muerte y Transfiguración (Tod und Verklärung), tiene como tema a un moribundo que recuerda los grandes amores de su pasado. (Resulta interesante que para su siguiente poema sinfónico, Till Eulenspiegel, Strauss recurriera a una tercera emoción humana -el humor-).

Durante mucho tiempo se creyó (y hasta se informó en las biografías de Strauss) que Muerte y Transfiguración se había inspirado en una grave enfermedad que había sufrido el compositor. Pero, de hecho, esa enfermedad tuvo lugar varios meses después de terminada la música.
El programa literario en realidad nació no solamente después de la enfermedad sino varios meses después de la composición del poema tonal, cuando Strauss le pidió a su amigo Alexander Ritter que escribiera un poema para trasmitir el significado de la música. Este exagerado programa retroactivo nos dice menos acerca de la música que la propia explicación de Strauss en una carta:

"Se me ocurrió la idea de representar en un poema sinfónico la muerte de una persona que había luchado en pos de los más altos ideales, por lo tanto muy posiblemente un artista. El enfermo yace en su cama dormido, respira pesada e irregularmente; sueños agradables ponen una sonrisa en sus rasgos a pesar de su sufrimiento; su sueño se hace más ligero; despierta; nuevamente es asaltado por un dolor terrible, sus miembros tiemblan de fiebre -cuando el ataque retrocede y se reduce el dolor, reflexiona acerca de su vida pasada, ante sus ojos pasan su infancia, su juventud con sus luchas, sus pasiones, y luego, mientras vuelve el dolor, aparece ante él el fruto de su paso, la idea, el Ideal que ha tratado de concretar, de representar en su arte, pero que no ha logrado perfeccionar porque no está en ningún ser humano la posibilidad de perfeccionarlo. Se acerca la hora de la muerte, el alma abandona el cuerpo, para encontrar perfeccionado en su forma más gloriosa, en el cosmos eterno, lo que no pudo cumplir aquí en la tierra."

Cuando el biógrafo de Strauss, Norman Del Mar, comparó este programa con la música, se dió cuenta de que el poema sinfónico reflejaba bastante cuidadosamente este significado. Su descripción de Muerte y Transfiguración aparece en la partitura publicada:

La obra comienza con... el pulso esporádico y los latidos del corazón del enfermo sugeridos por una figura irregular tocada alternativamente por las cuerdas y los timbales. Los suspiros del hombre también están retratados gráficamente por las cuerdas, junto con un pequeño giro patético hacia arriba en las flautas. Luego cambia el color, y la figura que yace en el lecho asume una personalidad humana. Se presentan nuevos temas en la flauta y el oboe, después de lo cual la música del sufrimiento vuelve. Una modulación nos trae de vuelta colores más cálidos; el enfermo sigue sonriendo suavemente mientras recuerda escenas de su niñez...

De pronto el sufrimiento reaparece con violencia y se puede oír al enfermo retorcerse en su agonía. La música pinta vividamente sus luchas con el asalto feroz de su aflicción... Se produce un climax, en cuyo pico el tema principal del allegro es anunciado por tonos de grave resolución. Este desafiante gesto representa la decisión del inválido de resistir la amenazadora cercanía de la muerte... Con un esfuerzo sobrehumano el inválido reúne las fuerzas que le quedan y por primera vez se oye el tema más importante de la obra, el tema de la Ideología del artista...

[Prosigue] una serie de cuadros representa las diferentes fases de su vida a partir de la infancia, retratados por temas desde la sección introductoria de la obra. Se muestra la personalidad del hombre ya presente sin artificios en el niño mismo.

Un breve acceso de dolor y... [entonces] un cuadro del audaz joven en el que ahora se ha convertido, lleno de esperanzas y vigorosas aspiraciones. Este cuadro termina con un tremendo arrastre de los violines que sumerge la música en una escena amorosa furiosamente apasionada. Crece más y más hasta que el puro recuerdo le provoca al inválido las más terribles palpitaciones...

Se produce una breve pausa; luego suavemente y con vacilación el moribundo trata de evocar una vez más los recuerdos fervorosos, pero cada vez reaparecen los temidos golpes de martillo en su pecho... [Recuerda] el momento magnífico en que por primera vez se le aparecieron sus ideales en toda su gloria. Hay tres expresiones bastante espaciadas del tema de la Ideología a medida que se fortalece la visión del artista, hasta que en la tercera expresión se desborda hasta llegar a una frase posterior extática.

Pero el esfuerzo ha sido excesivo y todas estas visiones le agotan, dejando atrás nada más que la escena del inválido en su lecho... Las palpitaciones vuelven con renovada ferocidad, y deslizándose hacia arriba la música se desvanece cuando la muerte trae alivio al enfermo; el momento del deceso está marcado por la entrada del tamtam...

Poco a poco, de la oscuridad surge la figura inicial del tema de la Ideología en cada uno de los cuatro cornos, por turno... Se le une la melodía del oboe desde la introducción, ahora en las cuerdas en un peso cada vez mayor de sonido radiante, que indica que las cualidades que están en nosotros desde la infancia perduran hasta el Más Allá...

Las cuerdas se elevan aun más, hay una breve pausa, y por fin el tema de la Ideología queda proclamado en su totalidad, cuando el alma transfigurada realiza, en la vida más allá de la vida, los objetivos que nunca pueden lograrse durante la existencia terrenal.


Celibidache (1970), Orchestra Sinfonica di Torino della RAI
1/3:

2/3

3/3

miércoles, 18 de agosto de 2010

Las "Variaciones Enigma" de Elgar.

Variaciones Enigma de Edward Elgar fue su primera obra de importancia. En realidad fue la primera pieza orquestal grande e importante realizada por un compositor británico. La composición sirvió para llevar la música orquestal inglesa a un nivel de distinción internacional, justo a tiempo para el siglo XX.

Es adecuado que estas Variaciones se conozcan como Enigma, ya que varios misterios la rodearon en su primera interpretación. En la nota para el programa del estreno, Elgar estimuló la curiosidad de sus oyentes con un acertijo: "No explicaré el enigma su ‘oscuro decir’ debe permanecer inimaginado y les advierto que la aparente conexión entre las Variaciones y el tema a menudo es de la textura más sutil; además, a través y por encima de todo el conjunto va otro tema más grande, pero no se ejecuta... De manera que el tema principal nunca aparece, igual que en algunos dramas recientes -por ejemplo, L'Intruse y Les Septprincesses de MaeterÜnck- el personaje principal nunca está en el escenario"
Los bosquejos de la magna obra se remontan al otoño de 1898. Fue terminada el 19 de febrero de 1899. Hans Richter dirigió el estreno el 19 de junio de 1899, en Londres. Posteriormente Elgar revisó la pieza, ampliando el final. Las revisiones quedaron concluidas alrededor del 12 de julio de 1899.

La gente se ha estado preguntando por la identidad del tema del enigma más allá de los límites de lo que importa. Algunos estudiosos sugirieron que Elgar llamaba "tema", no a una melodía, sino más bien a una idea de programa o filosófica. Sus amigos, sin embargo, insistían en que había una verdadera tonada involucrada.
El compositor contó el secreto sólo a tres personas, las cuales se lo llevaron a la tumba. Al final de su vida, Elgar admitió que el tema "era tan famoso que resultaba extraño que nadie lo hubiera descubierto". Esta afirmación impulsó a varios músicos a tratar de hacer coincidir melodías populares en contrapunto con el tema de la variación. Se descubrió que servían para ello tonadas de Wagner, Mozart, Chopin y Leoncavallo, así como God Save the Queen, Pop Goes the Weasel, y Auld Lang Syne. Un amigo del compositor, que conocía bien la inclinación de Elgar a los acertijos y las bromas pesadas, sugirió que simplemente estaba jugándole una broma a la posteridad, proclamando que había una melodía escondida cuando en realidad no la había. Si esta sugerencia es cierta, Elgar debe ser felicitado por haber logrado mantener a varias generaciones de musicólogos en una búsqueda inútil.

Existe un segundo enigma. Puesto que el compositor reveló la referencia de programa de cada variación, ¿cuál es exactamente el significado del tema? Elgar finalmente reconoció, aunque no públicamente, que él mismo era el sujeto del tema. Realmente, como lo señala el biógrafo de Elgar, Michael Kennedy, las cuatro notas de la apertura del tema parecen un arreglo natural de las sílabas "Edward Elgar". Además, en su obra posterior, The music makers, Elgar cita este tema para ilustrar la soledad del artista creativo.

Un tercer enigma se refiere a la identidad de los amigos descritos en las variaciones. La partitura está dedicada a "mis amigos retratados en ella".
Cuando estaba terminando la obra, Elgar escribió: "He terminado un conjunto de variaciones sinfónicas (tema original) para orquesta decimotercero en número (pero llamo al final al decimocuarto, debido a la mala suerte que se adjudica al número 13). En las Variaciones he bosquejado retratos de mis amigos -una idea nueva, creo- es decir que en cada variación he considerado al tema a través de la personalidad (por así decirlo) de otro fulano." Cada variación tiene un prólogo con las iniciales o el sobrenombre del amigo al que describe. Inicialmente Elgar se negó a revelar quiénes eran cada uno de los amigos, agravando de este modo los misterios. Sin embargo, posteriormente publicó una explicación extensa:

Enigma (andante). Como el tema es un "enigma", Elgar no da ninguna explicación.

Variación I. C.A.B. (andante). La esposa del compositor, C. Alice Elgar, está retratada en "una prolongación del tema con lo que deseo que sean agregados románticos y delicados".

Variación 2. H.D.S.-P. (allegro). Este amigo es Hew David Steuart-Powell, un pianista con el que Elgar acostumbraba interpretar música de cámara. "Su característico repaso diatónico por encima de las teclas antes de empezar a tocar está aquí parodiada con humor en los pasajes de semicorcheas; ellos deben sugerir una tocata, pero cromática más allá del gusto de H.D.S.-P."

Variación 3. R.B.T. (allegretto). Esta variación es una caricatura de Richard Baxter Townshend, cuya voz baja, profundamente resonante, está retratada por el fagot. La variación se refiere a “la presentación por parte de R.B.T. de un hombre viejo en algunas funciones teatrales de aficionados -la voz baja huyendo de vez en cuando al timbre de 'soprano'”.

Variación 4. W.N.B. (allegro di molto). El sujeto es William Neath Baker, "un terrateniente, caballero y estudioso. En los días de los caballos y los carruajes, era más difícil que en nuestros días de la gasolina disponer los carruajes del día para atender a un gran número de invitados. Esta Variación fue escrita después de que el anfitrión, con una tira de papel en la mano, lee en voz alta, forzosamente, los arreglos para el día y apresuradamente sale de la habitación con un golpe ruidoso e involuntario de la puerta... [Hay] algunas sugerencias de la actitud suavemente burlona de los invitados".

Variación 5. R.P.A. (moderato). Richard Penrose Arnold era el hijo del poeta Matthew Arnold. El joven Arnold "era un gran amante de la música, que interpretaba (en el pianofor­te) de un modo autodidacta, evaluaba las dificultades pero sugería de modo misterioso el sentimiento verdadero. Su conversación formal era permanentemente interrumpida por comentarios antojadizos y ocurrentes".

Variación 6. Ysobel (andantino). Este era el apodo que Elgar le puso a Isabel Fitton, que estudió violín con él. Ella cambió a la viola, de ahí la forma en que se destaca este instrumento en esta variación. La apertura es un 'ejercicio' para cruzar las cuerdas de través -una dificultad para los principiantes-. El compositor era completamente consciente de los encantos de Ysobel y estaba muy prendado de su belleza, de modo que la variación es "melancólica y, por un momento, romántica".

Variación 7. Troyte (presto). Arthur Troyte Griffith era un arquitecto que tenía el don de decir lo inesperado -de ahí los ritmos cruzados de esta variación-. Esta sección no es tanto un retrato como un recuerdo de "los ensayos torpes de Troyte para tocar el pianoforte; luego el ritmo fuerte sugiere los intentos del instructor (E.E.) para imponer algo semejante al orden sobre el caos y los 'portazos' desesperados del final registran que el esfuerzo ha sido en vano".

Variación 8. W.N. (allegretto). Winifred Norbury y su hermana Florence eran amantes de la música. Winifred estaba empleada como secretaria de la Sociedad Filarmónica de Worcester. "Las agraciadas personalidades de estas damas se mostraban sosegadamente. W.N. estaba más conectada con la música que los otros miembros de la familia y sus iniciales encabezan el movimiento. Para justificar esta posición se da una sugerencia leve de una risa característica."

Variación 9. Nimrod (adagio). Nimrod era un cazador y la palabra alemana que designa a "cazador" es Jaeger. Elgar describe a su amigo, el crítico August J. Jaeger. La Variación "es una crónica de una larga charla de una noche de verano cuando mi amigo discurría elocuentemente sobre los movimientos lentos de Beethoven y decía que nadie podía lograr en este campo las cimas que Beethoven había alcanzado, un punto de vista con el que cordialmente coincidí. "
Deberá notarse que los compases de apertura están escritos para sugerir el movimiento lento de la Octava Sonata (Pathétique).

Variación 10. Dorabelia (intermezzo: allegretto). Dora Penny era una amiga muy cercana a la que Elgar puso el sobrenombre Dorabelia, tomado de la ópera de Mozart Cosí fan tutte. "El movimiento sugiere la liviandad de una danza." Dorabelia escribió todo un libro sobre las variaciones Enigma y la gente retratada allí.

Variación 11. G.R.S. (allegro di molto). El sujeto es George Robert Sinclair, organista de la catedral. Se ha cometido alguna injusticia, apunta Elgar, ya que la variación no tiene "nada que ver con órganos ni catedrales ni, excepto remotamente, con G.R.S. Los primeros pocos compases fueron sugeridos por su gran bulldog Dan (un personaje bien conocido) que cayó por la empinada ribera al rio Wye... su chapoteo corriente arriba para encontrar un lugar para salir del agua... y su ladrido regocijado al hacerlo... G.R.S. dijo: 'ponle música a eso'. Lo hice; aquí está".

Variación 12. B.G.N. (andante). Basil G. Nevinson era un violonchelista aficionado y miembro de un trío junto con Elgar y H.D.S.-P. "La Variación es un tributo a un amigo muy querido cuyos logros científicos y artísticos, y el modo cordial en que los ha puesto a disposición de sus amigos, hacen que el escritor le aprecie muy especialmente." Como era de esperar, la variación incluye un maravilloso solo de violonchelo.

Variación 13. *** (romanza: moderato). "Los asteriscos ocupan el lugar del nombre de una dama que, en el momento de la composición, hacía un viaje por mar. Los tambores sugieren a la distancia el latido de las máquinas de un transatlántico y por encima de ellos el clarinete cita una frase de Mar Calmo y Próspero Viaje de Mendelssohn." Se suponía que los timbales iban a ser ejecutados con palillos de tambor, pero en el primer ensayo el timbalista probó a usar monedas en lugar de eso y a Elgar le gustó el sonido. La dama misteriosa era lady Mary Lygon, que se encontraba en viaje a Australia cuando Elgar quiso pedirle permiso para usar sus iniciales.

Variación 14. (finale: allegro). E.D.U. representa a "Edoo", el nombre cariñoso con que Alicia Elgar llamaba al compositor. Se pinta a sí mismo como "valiente y vigoroso en el estilo general". Justo antes de la primera nueva presentación abierta del tema original, los vientos de madera ejecutan una frase que también está escondida en la variación de Alicia. Elgar solía silbar esta tonada como su señal especial para Alicia.
Hoy día se recuerda la variación de Nimrod fundamentalmente; y suele interpretarse por separado. Una injusticia a tan enorme y lustrosa obra de arte.

Os dejo con La Nimrod. A disfrutar :)

jueves, 20 de mayo de 2010

Sinfonía N° 8 de Dvorak

Muchos compositores desde Beethoven, han escrito una sinfonía que se destaca dentro de su obra como pacífica, sencilla y natural. Beethoven llamó a la suya la Pastoral. Otros compositores quizá no hayan tomado prestado de Beethoven el título (aunque Vaughan Williams lo hizo para su Tercera Sinfonía) ni su enlace de programa de una sinfonía que reflejase imágenes idílicas, con campestres.... pero hay un cierto humor que es compartido por la Segunda de Brahms, la Primavera de Schumann, la Quinta de Schubert, la Cuarta de Mahler, la Séptima de Prokofiev, la Expansiva de Nielsen, la Romántica de Bruckner, la Escocesa de Mendelssohn... y la Octava de Dvorak.

La Sinfonía Octava refleja no sólo el humor más feliz de Dvorak, sino también una continuación del compromiso con el nacionalismo checo de su música. Debido a que la obra fue compuesta en su casa de verano en Vysoká, lejos de las presiones profesionales de la vida urbana y posiblemente porque el compositor se proponía invocar la música folclórica, la sinfonía fue compuesta sin esfuerzo. Sentía que su mente desbordaba de ideas musicales: "¡Si tan sólo pudiera escribirlas inmediatamente! Pero allí -debo ir lentamente... Las melodías simplemente brotan de mí." Debido a que la música fluía fácilmente, el compositor pudo iniciar la sinfonía apenas una semana después de haber terminado su obra anterior, un Cuarteto de Piano. Sólo le llevó doce días componer el primer movimiento, otra semana el segundo, cuatro días el tercero y seis días el final. La orquestación fue terminada seis semanas más tarde.

Dos meses después de terminar la obra, el compositor la presentó a la Academia de Bohemia para Estímulo del Arte y la Literatura, de la que recientemente había sido designado miembro. También presentó la sinfonía como su "ejercicio" cuando, en 1891, recibió el doctorado honoris causa por la Universidad de Cambridge. La obra se interpretó en la ceremonia de presentación junto con su Stabat Mater. Dvorak recordaba el acontecimiento:
"Nunca olvidaré cómo me sentí cuando me hicieron doctor en Inglaterra. Nada excepto la ceremonia y nadie excepto doctores. Todos los rostros estaban serios y me parecía que ninguno sabía ninguna otra lengua que el latín. Miraba a la derecha y a la izquierda y no sabía a quién debía escuchar. Y cuando me di cuenta de que todos me hablaban a mí, experimenté un gran impacto y me sentí avergonzado de no saber latín. Pero cuando pienso en eso hoy, me río, y pienso que componer un Stabat Mater es, después de todo, más que saber latín."
La Octava Sinfonía, a pesar de su sencillez aparente, presenta modos nuevos de afrontar la forma sinfónica. El primer movimiento comienza con un tema que es una mezcla de introducción y exposición. Como introducción, conduce a la sinfonía moviéndose hacia la tonalidad principal. Pero a diferencia de una introducción, está ejecutada en el mismo tiempo rápido que el resto del movimiento. Lo que resulta ser el tema principal se escucha un poco después: una tonada de simplicidad folclórica, interpretada por el solo de flauta. El segundo tema, caracterizado por el ascenso con salto de octava en los vientos, utiliza un artificio típico de la música folclórica checa: repite su compás de apertura dos veces antes de seguir adelante.

El segundo movimiento también tiene una estructura inusual. Comienza con un tema en parte solemne y en parte punzante que al principio parece revolotear entre Mi bemol mayor y Do menor. Lo que parece ser un tema opuesto llega en Do mayor: con un acompañamiento de escalas de violín, la flauta y el oboe tocan una melodía exquisitamente pacífica. Esta tonada parece ser demasiado tranquila para presentar el conflicto tradicional con el tema principal. Y así lo es, ya que la música nunca más regresa a Mi bemol mayor o a Do menor. En retrospectiva, comprendemos que la apertura, tal como parece la del primer movimiento, es tanto una introducción como una exposición. El carácter confiado de la melodía en Do mayor impregna la música. Es este segundo tema, no el primero, el que regresa después de la sección de desarrollo. Incluso cuando el tema de la apertura finalmente vuelve, lo hace en tonalidad del segundo tema.

El tercer movimiento está estructurado de forma tradicional. Consta de un vals de inequívoco carácter folclórico checo, con una sección media que es también de tipo folclórico. Al comienzo de este trío, la flauta y el oboe ejecutan una melodía bella con un acompañamiento delicioso de cuerdas y timbales. Esta melodía está tomada de su ópera Los Amantes Obstinados. Después de que el vals regrese, la sección media se transforma en una danza rápida para terminar el movimiento. En su simplicidad, este movimiento recuerda las danzas eslavas del compositor.

El final es un conjunto de variaciones. Después de una fanfarria de trompetas, oímos el tema principal en los violonchelos. Esta melodía comienza, al igual que el tema de la flauta en el primer movimiento, con una tríada tónica ascendente. El compositor tuvo dificultades para construir esta melodía. En realidad escribió diez versiones diferentes de ella. Es fascinante compararlas para ver cómo emerge, paso a paso, en su forma final. Las variaciones se van alejando progresivamente del tema inicial, pasando a través de una variación deliciosa en flauta y una sección en Do menor, antes de que la fanfarria de trompetas señale el regreso al tema en su apariencia original.

viernes, 22 de enero de 2010

"5ª Sinfonía" de Carl Nielsen.

La Quinta Sinfonía fue concebida por Carl Nielsen poco después de la Primera Guerra Mundial. Aunque Dinamarca no estuvo directamente involucrada en ese conflicto, Nielsen se preocupó profundamente por las tragedias de los tiempos de guerra.
Varios comentaristas han rastreado la intensidad de la Quinta Sinfonía directamente hasta sus sentimientos respecto de la guerra. Si bien Nielsen negó todo intento de programa, la confrontación hostil de los opuestos dentro de la sinfonía es innegablemente bélica. Si bien semejante manifestación es demasiado vaga para decirnos mucho sobre las intenciones del compositor o sobre su música, es verdad que sus obras en gran escala de la década de 1920 abrieron nuevos territorios y adquirieron una profundidad que sólo se atisbaba en las anteriores. Están más entrelazadas , son más punzantes, más polifónicas, más dramáticas que sus piezas anteriores a la guerra. Nielsen también estaba interesado en componer música de absoluta simplicidad, como las canciones y los himnos populares. La melodía directa que se encuentra en partes de la sinfonía puede relacionarse con esta actitud hacia el público en general. La estructura singularmente poderosa de la sinfonía proviene directamente de la interacción de la simplicidad de tipo folclórico y el estilo sinfónico intensamente disonante de los años de Nielsen posteriores a la guerra.

La Quinta Sinfonía está creada en una forma singular, apropiada a la idea dramática de la obra pero diferente de la estructura de una sinfonía clásica. La sinfonía explora la confrontación de dos estados de ánimo, dos personalidades, dos estéticas: la consonante armónica y tranquila frente a la disonante, contrapuntística e intensa. Paul Hamburguer, al escribir sobre las sinfonías de Nielsen, caracteriza estas tendencias como lo constructivo y lo destructivo: "Los impulsos básicos parecen brotar de la... idea de la lucha por la vida, el eterno conflicto entre las fuerzas constructivas y las destructivas... el conflicto, la tensión entre barbarie y civilización, entre caos y orden."

De modo similar, el compositor Robert Simpson, en su libro Carl Nielsen, Sinfonista, considera que la Quinta Sinfonía expresa "el conflicto del hombre, en el que sus instintos progresistas y constructivos están en guerra con otros elementos (también humanos) que lo confrontan con la indiferencia o la oscuridad total. Nielsen descubrió que podía reflejar este drama de mejor modo en una obra de dos movimientos, el primero de los cuales debe contener el enigma del conflicto mismo y el segundo, ser un final que se elevaría desde las cenizas en un gran manantial de energía generadora. Incluso este final no está libre de dificultades, pero demuestra ser definitivamente irresistible".

El primer movimiento comienza tentativamente con una oscilación de la viola. Este movimiento perpetuo continúa hasta que se convierte en una obsesión. Las melodías tratan de invadirla, pero repetidamente caen en la mera figuración. El movimiento se desarrolla de modo doloroso y lento, generando un terror hipnótico. Las fuerzas destructivas hacen su entrada a manera de una ráfaga de notas (inicialmente acompañadas por un redoble de platillos) y, luego, un ritmo obsesivo de un tambor militar. Esta música militar genera una barbarie casi caótica, que se desvanece aparentemente antes de alcanzar todo su potencial. Un adagio en las cuerdas trae las fuerzas constructivas. El lirismo que sigue es un contraste conmovedor respecto del que lo ha precedido, pero no logra remplazar simplemente la inquietud de la apertura. El elemento destructivo hace su intrusión y se desata una verdadera batalla. Cuando la ráfaga obsesiva regresa en los vientos, la música del adagio pasa de las cuerdas a los bronces a fin de reunir fuerza. Este movimiento precipita un conflicto mayor, ya que el elemento perturbador ahora puede invadir las cuerdas. La fuerza oscura trae otra vez su alma elemental, el tambor militar. Al principio su ritmo compulsivo suena en su propio tiempo independiente y luego la ofensiva del tambor culmina en la improvisación del ejecutante del mismo "como para detener a toda costa el avance de la orquesta". Finalmente, gana el adagio lírico y el movimiento se aquieta casi pacíficamente con una cadenza del clarinete. Sin embargo, el clarinete está acompañado por un tambor militar que ha sido renuentemente aquietado y que todavía está obsesionado con su ritmo destructivo.

La reconciliación al final del primer movimiento es una paz intranquila. Se ha ganado una batalla, pero no la guerra. Las fuerzas destructivas se han retirado de la escena demasiado fácilmente como para admitir la derrota total. El segundo movimiento comienza con un allegro enérgico, completamente alejado de las luchas del movimiento precedente. El caos entra furtivamente y socava esta sección, obligándola a incurrir en repeticiones sin dirección y en un increíble perpetuum mobile de las cuerdas. La sección termina prematuramente, dando paso a una larga transición hacia una fuga rápida. La corriente subterránea de las fuerzas destructivas aparece en la superficie cuando interrumpen el clarinete y los timbales. Cuanto más trata la música de continuar de cara a estos obstáculos, más frenética se vuelve, llegando al final a un frenesí demoníaco y desplomándose: otra sección termina prematuramente. Una segunda fuga, esta vez un andante, trata ahora de impulsar la música hacia adelante. Es intensa y disonante, pero no es destructiva y por lo tanto no es necesaria su destrucción. Al final, se logra una síntesis. La música trasciende el campo de batalla para lograr unidad más allá de las fuerzas constructivas y destructivas. Por primera vez la sinfonía puede avanzar directamente hacia una nueva sección, sin necesidad de una transición mediadora. La sección final es un allegro que recapitula libremente la apertura del movimiento. Esta última parte lleva en sí triunfalmente el espíritu de la exaltación y la síntesis...algo que Nielsen siempre deseó.


2ª mitad del primer movimiento.

martes, 22 de diciembre de 2009

"Sinfonía en Re menor", de César Franck

Para poder apreciar por qué la Sinfonía en Re menor de Franck fue un fracaso el día de su estreno, es necesario comprender el clima musical que reinaba en París en la década que se inició en 1880. Existían fundamentalmente tres facciones. El público, en general, estaba interesado casi exclusivamente en la ópera, a menudo del tipo más trivial. Los progresistas, que incluían a Franck y sus discípulos, estaban entusiasmados por la nueva música radical de Wagner y de Liszt. El Conservatorio de París, en el que Franck era profesor, representaba el establishment musical. A través de su enseñanza y de su control sobre todo lo que se ejecutaba en el Conservatorio, los demás compositores del cuerpo docente intentaban mantener la tradición sinfónica de Beethoven y de Haydn.
Como no enseñaba composición sino órgano, Franck era considerado un intruso. Los profesores de composición no podían simpatizar con su interés por las armonías wagnerianas, a pesar del furor que por aquellos días causaba en París la música de Wagner, especialmente entre los compositores más jóvenes.

La Sinfonía en Re menor de Franck (que no es realmente su única sinfonía: cincuenta años antes había compuesto una importante sinfonía en Sol mayor, que se presentó en 1841) está ligada a ambas tradiciones: su forma sinfónica es propia de Beethoven, en tanto que su lenguaje armónico es propio de Wagner.
Wagner escribió dramas musicales, no sinfonías. Así que era comprensible que en Francia ejerciera gran atracción en el público, ya que la ópera dominó la vida musical francesa durante la segunda mitad del siglo diecinueve.

La mayoría de los wagnerianos franceses -incluyendo los alumnos de Franck, Vincent d'Indy y Henri Duparc, más el joven Emmanuel Chabrier (que decidió hacerse compositor al oír una interpretación de Tristan und Isolde del maestro de Bayreuth)- compuso óperas, música de programa y música vocal. Estos autores, como Wagner, entendían las intensidades del cromatismo y de la modulación como medios para expresar emociones específicas. Pero, ¿podía una sinfonía sin historia, sin texto, ser un vehículo apropiado para las armonías wagnerianas? Según el establishment musical parisino, la respuesta era un rotundo no. Se suponía que una sinfonía seguía el modelo establecido por Beethoven (y grabado en piedra en las clases de teoría del Conservatorio). Una obra orquestal en tres movimientos en lugar de los cuatro tradicionales, que usaba las armonías y las modulaciones wagnerianas y cuya forma era suelta y rapsódica...eso no era una sinfonía en absoluto a los ojos y oídos del establishment del Conservatorio.
No importaba que Franck utilizara total y ampliamente el principio de Beethoven de la coherencia temática, no importaba que la Sinfonía en Re menor se ajustara a los perfiles de la forma clásica. La obra estaba destinada a ser condenada.
Hubiera sido estratégicamente más inteligente por parte de Franck haber estrenado la sinfonía fuera del Conservatorio, lejos de los reaccionarios del cuerpo docente y de los conservadores del público de abono. El director Charles Lamoureux, que había incluido en sus propios conciertos muchas de las obras wagneríanas de los alumnos de Franck, consideró la posibilidad de ejecutar la pieza, pero al final se negó, presumiblemente porque estaba moldeada en forma sinfónica en lugar de ajustarse a los géneros favorecidos por Wagner y Liszt. -Dejemos que [Franck] la lleve al Conservatorio -expresó Lamoureux-, Ese es el santuario de la sinfonía.

Franck hizo justamente eso. El estreno estuvo a cargo de la orquesta del Conservatorio de París. El público de conservadores y pedantes pensó que ellos sabían el modo en el que se suponía que debía sonar una sinfonía y la nueva pieza de Franck no se aproximaba a su ideal. La descartaron, en general por las razones más tontas.

El compositor Vincent d'Indy recordaba:
La ejecución se realizó muy en contra del deseo de la mayoría de los miembros de la famosa orquesta y sólo se llevó adelante gracias a la obstinación benevolente del director, Jules Garcin. El público abonado no pudo encontrar en ella ni pie ni cabeza y las autoridades musicales estuvieron en su mayoría en la misma posición. Pregunté a uno de ellos -un profesor del Conservatorio y una especie de factotum del comité- qué pensaba de la obra. "¿Eso una sinfonía?" -me respondió con tono presuntuoso-. "Pero, mi querido señor, ¿quién escuchó alguna vez que se escribiera para corno inglés en una sinfonía? Tan sólo mencione una sola sinfonía de Haydn o de Beethoven que presente el corno inglés. Bien, usted verá -la música de Franck puede ser cualquier cosa que le plazca, pero con certeza nunca será una sinfonía." Esa era la actitud del Conservatorio en el año de gracia de 1889.
(Este "erudito" profesor aparentemente no conocía la Sinfonía Número 22 de Haydn, que tiene dos cornos ingleses, ni la Segunda Sinfonía de Saint-Saëns, que también incluye uno en su orquesta.)

Otra crítica pedante fue la del compositor Charles Gounod, al que por casualidad se oyó decir: "Es la afirmación de la impotencia llevada al nivel del dogma." También el profesor de composición del Conservatorio, Ambroise Thomas, preguntó cómo una sinfonía podía ser en Re menor "¿Cuando el tema principal en el noveno compás está en Re bemol, en el décimo en Do bemol, en el vigésimo primero en Fa sostenido menor, en el vigésimo quinto en Si bemol menor, en el vigésimo sexto en Do menor, en el trigésimo noveno en Mi bemol mayor y en el cuadragésimo noveno en Fa mayor?" Realmente, esta crítica es engañosa ya que estas tonalidades apenas son mencionadas brevemente, en tanto que las principales del movimiento son muy tradicionales: el segundo tema se inicia en Fa mayor y la recapitulación, que comienza en Re menor, presenta el segundo tema en Re mayor.

El problema de Franck fue más de carácter político que musical. Fuera de su círculo de estudiantes y admiradores devotos era prácticamente desconocido. Como lo expresó un crítico poco amable: "¿Por qué interpretar esta sinfonía aquí? ¿Quién es este señor Franck? Un profesor de armonio, creo." El compositor era reconocido, si es que lo era, como un profesor de órgano que en su tiempo libre creaba piezas que se ejecutaban muy rara vez. De hecho, hasta la edad de 57 años sólo escribió un par de piezas importantes. Prácticamente toda su música que se conoce en la actualidad fue compuesta en los últimos cuatro años de su vida. De manera que la Sinfonía en Re menor fue presentada ante un público que no sólo dudaba de las credenciales del compositor sino que era escéptico respecto de su estética, incluso antes de que hubiera sonado la primera nota. Los abonados a los conciertos suponían que debía haber alguna buena razón para que el compositor, de 66 años, de la obra que estaban a punto de escuchar, no se hubiera establecido ya como un compositor del Conservatorio o como creador de conciertos populares u otras operísticas.

Tan grande era el prejuicio en contra de la sinfonía que, en el ensayo final, los estudiantes leales a Franck debieron rodearle para protegerle de las críticas verbales de otros docentes y estudiantes del Conservatorio. La esposa del compositor no se sintió capaz de asistir al concierto y ser testigo de la burla esperada. En el estreno, las reacciones fueron mezcladas. El público estaba confundido, los profesores del Conservatorio eran hostiles y los críticos estaban divididos, pero el círculo de discípulos de Franck estaba encantado.

Sin embargo los gustos cambian. Antes de que hubieran pasado muchos años, Franck y su escuela se convirtieron en el establishment conservador de Francia, contra el que se rebelaban los compositores más jóvenes. La Sinfonía en Re menor era entonces considerada defensora de la tradición, porque utilizaba la polifonía, las formas clásicas y las armonías wagnerianas -valores musicales que la generación más joven trataba de echar abajo. Esta generación, que incluyó a Debussy, Ravel y Satie, cultivó un lenguaje musical autóctono francés que poco tenía que ver con Wagner o su homólogo francés.

Sin embargo la música de Franck siguió atrayendo a un público cada vez más amplio, especialmente en la medida en que fue vigorosamente promovida y defendida por los antiguos discípulos del compositor. Como explica el historiador Paul Henry Lang: "La cualidad enfática y sin embargo sensual e inquietante de la música de Franck agradaba al oído excesivamente refinado del público, que ya no podía subsistir según la lógica armónica diatónica. Al mismo tiempo, admiraban la santa devoción del hombre, su indiferencia al éxito y a los logros financieros, su celo apostólico para conmover a un público indiferente a la música pura y su amor para los discípulos fieles reunidos a su alrededor. Franck quizás haya sido al mismo tiempo el más sobreestimado y el más calumniado de los compositores de los últimos tiempos"

En los años transcurridos desde el estreno de la sinfonía, las opiniones sobre ella han continuado oscilando. Algunos escritores han alabado su vitalidad, mientras otros han criticado la vaguedad de la forma (quizá rastreable en el trasfondo de Franck como improvisador en el órgano) y su rigidez con respecto a la estructura de las frases.
La Sinfonía en Re menor ha disfrutado de períodos de gran popularidad entre los directores, las orquestas y los públicos y ha sufrido períodos de rechazo. Pero los músicos de los últimos tiempos y los amantes de la música juzgan la obra por su mérito intrínseco, algo que sus primeros públicos parecen haber pasado por alto. Estaban demasiado atrapados en la típica polémica francesa a favor y en contra de la sinfonía y de su compositor para poder dar respuesta a la belleza inherente de la obra.

Contrariamente a lo que pensaban sus colegas del Conservatorio, Franck consideraba que la obra se ajustaba mucho a la tradición sinfónica, a pesar de su osadía armónica. Aunque admitió que la obra era "muy atrevida", escribió la siguiente explicación acerca de su espíritu tradicional:
La obra es una sinfonía clásica. Al final del primer movimiento hay una recapitulación, a continuación siguen un andante y un scherzo. Fue mi gran ambición construirlos de un modo tal que cada tiempo del movimiento andante fuera exactamente igual en longitud a un compás del scherzo, con la intención de que, tras el desarrollo completo de cada sección, uno pudiera superponerse al otro. Logré resolver ese problema. Al final, igual que en la Novena Sinfonía de Beethoven, recuerda todos los temas, pero en mi obra ellos no hacen su aparición como meras citas. He adoptado otro plan y he hecho que cada uno de ellos interprete una parte enteramente nueva de la música.
El motivo principal, que está destinado a impregnar la sinfonía, abre el primer movimiento. Es muy interesante que este motivo sea prácticamente la misma figura que la que abre otras dos obras, que representan las dos tradiciones que Franck pretendía fundir: el poema sinfónico Les Préludes de Liszt y el final del Cuarteto para Cuerdas en Fa mayor, Opus 135 de Beethoven, de estilo haydniano. Cuando la lenta introducción de Franck da paso a un allegro, oímos esta figura acelerada y sin embargo sin modificar. La versión lenta se escucha tres veces más, dos en imitación: en la recapitulación y al final del movimiento.

El segundo movimiento comienza con una melodía que se convierte en el acompañamiento del tema lírico del corno inglés. La descripción que hace Franck de los dos humores de este movimiento es exacta. El scherzo de la sección media se desarrolla a una velocidad exactamente tres veces mayor que la de la primera parte lenta, de modo que no es necesario anotar ninguna modificación de tiempo o de métrica. Así que Franck pudo combinar las ideas lenta y rápida simultáneamente hacia el final del movimiento.

El final tiene sus dos melodías principales propias, pero también trata extensamente el tema lírico del movimiento central y, finalmente, los dos temas del primer movimiento. Franck toma su inspiración tanto de Beethoven como de Wagner. Beethoven a menudo unificó obras de varios movimientos haciendo que los temas de los movimientos primeros fueran recordados en los últimos. El sistema de Wagner de leitmotiv proporcionó un medio por el cual una red de motivos distintos pudieran impregnar y unificar una gran composición completa. La contribución de Franck, que es más notable en el último movimiento de la Sinfonía en Re menor, fue aplicar la técnica operística de Wagner a la estructura sinfónica de Beethoven y por lo tanto ampliar los métodos de Beethoven de la derivación temática.

Aunque sus contemporáneos pueden haber deplorado la intrusión de las técnicas y armonías de Wagner en la consagrada tradición sinfónica de Beethoven, las ideas de Franck tienen tanto integridad como poder. Así que la sinfonía ha sobrevivido mucho más tiempo que las insignificantes polémicas con las que se enfrentó en el momento de su estreno.

domingo, 29 de noviembre de 2009

"Bachianas Brasileiras" de Heitor Villa-Lobos

"No creo en la música como cultura, educación, ni siquiera como artificio para la diversión o para calmar los nervios, sino como algo de efecto más potente, místico y profundo. La música tiene este poder de comunicar, de curar y de ennoblecer, cuando se la hace parte de la vida y la conciencia del hombre." Esta declaración del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos puede ser considerada como su estética personal. También dijo: "No sé lo que significa la palabra inspiración. Yo creo música por necesidad, necesidad biológica. Escribo porque no lo puedo remediar. No sigo ningún estilo ni moda. Mi credo artístico es la libertad absoluta. Cuando escribo, es de acuerdo con el estilo de Villa-Lobos."


A una edad muy temprana, Villa-Lobos empezó a estudiar el violonchelo, que siguió siendo su instrumento primario. También estaba fascinado por los músicos callejeros. Después de la muerte de su padre, vivió con su tía, una pianista que con frecuencia tocaba el Clave Bien Temperado de Bach. El compositor disfrutaba de las improvisaciones y de las danzas que tocaban los músicos aficionados en los clubes nocturnos de Río de Janeiro. Estas influencias tan diversas -la música de violonchelo, las composiciones de Bach y la música folclórica brasileña- más tarde se combinaron para formar su singular estilo de composición.

A la edad de 18 años vendió algunos libros antiguos que le había dejado su padre para reunir dinero para viajar. Durante los siete años siguientes recorrió gran parte de Brasil. Mientras viajaba escribía y estudiaba la música folclórica y popular. A la edad de 25 años regresó a Río ansioso por estudiar composición y violonchelo, pero descubrió que su temperamento no se adecuaba a la regimentación de la educación formal. Abandonó la escuela y estudió por su cuenta, primero con un tratado de composición del compositor francés Vincent d'Indy y luego las partituras de los grandes maestros. Su amor por la música de Bach, a quien llamaba "un mediador entre todas las razas", se solidificó en esta época. Mientras se estaba educando a sí mismo, se ganaba la vida tocando el violonchelo en cafés y cines.

Comenzó a componer vorazmente. Muchas de sus obras primeras eran audaces, temerarias y poco convencionales. Aunque sus composiciones más inusuales provocaban confusión cuando se las escuchaba, jamás se puso en duda su talento. Se consolidó su reputación y, gracias a la ayuda del pianista Arturo Rubinstein, logró obtener apoyo financiero de varios patrocinadores.

Viajó a París, donde vivió entre 1923 y 1930. Allí Villa-Lobos se encontró en medio de un clima artístico sofisticado, donde el arte de avanzada era invariablemente recibido con entusiasmo, interés y controversia. Sus composiciones espontáneas provocaban gran interés entre la elite intelectual. Como su música era ampliamente ejecutada, se convirtió en una celebridad en gran demanda en los salones de París. La música que compuso en Francia fue una amalgama innovadora y audaz de los elementos folclóricos brasileños y la tradición de los conciertos.

Cuando regresó a Brasil en 1930, Villa-Lobos encontró que estaba en marcha un movimiento nacionalista en materia artística. Aunque anteriormente había sido iconoclasta, se convirtió en un integrante importante del establishment cultural. A pesar de su propia falta de educación formal, fue designado asesor oficial del gobierno sobre la educación musical. Supervisó la enseñanza de música a niños y adultos. Su entusiasmo y creatividad no tenían límites. Reorganizó los programas de música para las escuelas primarias y técnicas; asesoró a organizaciones de conciertos; instituyó vigorosos programas para salvaguardar las tradiciones de la música popular. Asimismo arregló conciertos en pueblos remotos, a menudo con su propia participación. Cuando los habitantes de los pueblos, quienes probablemente jamás habían oído hablar de una cosa semejante a un concierto, simplemente no asistían, Villa-Lobos hacía discursos sobre la importancia del arte. Cuando les decía a los campesinos que oír música era más importante que asistir a partidos de fútbol, ocasionalmente le arrojaban papas y huevos.

Sus composiciones de este período fueron menos avanzadas que sus obras anteriores. Al participar en el movimiento nacionalista brasileño, el compositor buscó un estilo menos revolucionario. Las suites Bachianas Brasileiras, que datan de esa época, son tonales y no son especialmente disonantes. En estas obras Villa-Lobos trató de combinar lo que él consideraba que era el espíritu esencialmente folclórico de Bach con la música auténticamente folclórica del pueblo brasileño. Creía que existía una afinidad natural entre estos dos tipos de música diferentes, puesto que en ambas se oyen simultáneamente varias melodías independientes.

En 1944, Villa-Lobos hizo la primera de varias visitas anuales a Estados Unidos, donde rápidamente ganó seguidores. Su recepción fue inversa a la que se le había brindado en París veinte años atrás. Como sus piezas musicales posteriores conservadoras no eran polémicas, fueron aceptadas fácilmente por las audiencias poco aventureras de este país, pero los intelectuales las desestimaron por facilístas y acomodadas a los gustos populares. Sus últimas obras fueron convencionales y rara vez de carácter nacionalista.

Villa-Lobos compuso más de dos mil obras. Muchas de ellas fueron experimentales, como su notoria Horizonte de Nueva York, en la que colocó una foto de edificios altos sobre un gráfico que luego transfirió a notación musical. Otra gran parte de su producción es folclórica, como estas Bachianas Brasileiras, compuestas entre 1930 y 1945,

Cada una de estas nueve piezas utiliza un conjunto único y consiste de dos a cuatro movimientos. El primer movimiento generalmente lleva un título que recuerda a Bach, como por ejemplo, Aria, Preludio, Fantasía o Toccata. Los movimientos siguientes se refieren a formas populares brasileñas. De acuerdo con Burle Marx, director del estreno de Bachianas Brasileiras Número 5, estas suites "no son tanto una evocación de Bach a la manera contemporánea, como un intento de transmitir el espíritu de Bach -que, para Villa-Lobos, es el espíritu universal, un origen y un fin en sí mismo- al alma de Brasil... Su admiración por Bach no lo ha conducido a la imitación, sino a traducir su estilo en el idioma brasileño".

Dos de las Bachianas Brasileiras usan una orquesta de violonchelos. Previamente el compositor había hecho unas transcripciones imaginativas de fugas de El Clave Bien Temperado de Bach para conjunto de violonchelos. A partir de esta empresa aprendió a asociar la música de Bach con los timbres especiales de un grupo de violonchelos homogéneos.

La variedad de sonoridades que se encuentra en Bachianas Brasileiras Número 5 es extraordinaria. La obra está escrita para soprano (en el primer movimiento solamente) y un conjunto de por lo menos ocho violonchelos. Contrastando con los registros altos y bajos de los instrumentos, la ejecución en pizzicato y con arco, y las figuras melódicas y de acompañamiento, la música produce una paleta de sonidos maravillosamente rica.

El movimiento de aria fue compuesto en una sola mañana de 1938. El segundo movimiento fue agregado siete años más tarde. En la primera de las tres secciones del aria, la soprano vocaliza la sílaba neutral "ah" sobre una based en pizzicato que recuerda a la guitarra popular. La segunda sección es un marco silábico, no ornamentado, de un poema de Ruth V. Correa. La música de la sección de apertura vuelve al final, pero ahora a la soprano se le indica que tararee. El segundo movimiento es más vigoroso. Una maravilla en sí.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Schoenberg - Verklärte Nacht, "La noche transfigurada".

Las razones de la forma relativamente espaciada con que se interpretan las obras de Schoenberg son complejas. Su música es extremadamente difícil de tocar, no tanto en lo que hace a lo técnico sino a lo expresivo, y es todo un desafío. Como es extraordinariamente rica en implicaciones, que se cumplen o se frustran en muchos niveles y a menudo mucho más tarde dentro de una pieza, se necesita escucharla muchas veces antes de que la obra se abra al oyente.

Schoenberg vivió muchos años y tuvo un desarrollo fascinante. Su vida creativa en general se divide en cuatro períodos. Durante el primero estuvo absorbido por las sobrecargadas emociones del romanticismo tardío. Verklärte Nacht ("Noche Transfigurada"), típica del primer período de Schoenberg, fue escrita en tres semanas, cuando el compositor tenía 25 años. Suena como Wagner o Mahler, pero muy magnificado. A medida que Schoenberg sentía la necesidad de introducir más y más disonancias expresivas en su música, se le hizo cada vez más difícil resolver estas disonancias de forma convincente. Por lo tanto abandonó la resolución y, con ella, el sistema tonal que había constituido la base de virtualmente toda la música occidental desde 1600, aproximadamente.

El compositor pasó a su segundo período, y el más radical, su período atonal. Escribió música llena del entusiasmo del descubrimiento y la exploración de un nuevo mundo de sonidos. Sin embargo, antes de que pasara mucho tiempo, se encontró con que necesitaba un principio organizador que remplazara la tonalidad. No compuso nada durante siete años, período en el que desarrolló el sistema dodecafónico.
Schoenberg lo utilizó para conciliar el radicalismo de su música atonal con las tradiciones de su pasado. Las piezas de su tercer período utilizan formas viejas, y emplean sus líneas tonales en formas vagamente similares a los centros de tonalidad tradicionales, así como a los grupos temáticos anticuados. Durante su período final, Schoenberg miraba con nostalgia hacia su primera música tonal. Aflojó la rigurosidad de su escritura dodecafónica y hasta llegó a componer algo de música tonal. De este modo, su estilo final incorpora la integración de todos los aspectos de sus estilos anteriores y produjo sus grandes obras maestras: la Fantasía para Violín, el Trío para Cuerdas y sus últimas piezas corales.
Aunque no se pueda detectar en Verklärte Nacht todas las direcciones que Schoenberg seguiría finalmente, es típica de la personalidad hiperemocional de toda su música. Oímos tirones apasionados en los límites de la tonalidad, y comprendemos cómo el joven compositor pronto sentiría que tenía que ir más allá de su sistema tonal. En sus últimos años una vez se le preguntó por qué ya no escribía música como Verklärte Nacht. El replicó: "Lo sigo haciendo, pero nadie se da cuenta."

La pieza fue concebida originariamente como sexteto para cuerdas. Alexander Zemlinsky, maestro y futuro cuñado de Schoenberg, trató de lograr que fuera interpretada, pero el Tokünstlerverein, el único conjunto profesional de Viena de la época, la rechazó. Un miembro desestimó la pieza, diciendo: "Suena como si alguien hubiera embadurnado la partitura de Tristán mientras todavía estaba fresca." Más tarde, Schoenberg recordaba con amarga ironía que la obra no había sido aceptada para su interpretación porque contenía un acorde que estaba estrictamente prohibido por las reglas de la armonía. "Es evidente que no existe nada que se parezca a la inversión de un acorde de novena; por lo tanto, no hay nada que se parezca a la ejecución del mismo. En realidad uno no puede interpretar algo que no existe."

Cuando finalmente se produjo el estreno, Mahler oyó algunos de los ensayos y se sintió profundamente afectado. Se convirtió en defensor de la obra de Schoenberg y lo siguió siendo a lo largo de los años que le quedaban, incluso cuando las piezas posteriores de Schoenberg le resultaban difíciles de comprender.

Verklärte Nacht está inspirada en un poema de la colección de Richard Dehmel, titulada "La mujer y el mundo". Dehmel (1863-1920) era un poeta que combinaba las ideas de Nietzsche con la política socialista. Su obra tuvo una poderosa influencia en los tiempos de cambio de siglo. En la partitura de Schoenberg se cita un extracto del poema. Tanto el poema como la composición comparten un clima de morbosidad, típico de las postrimerías del siglo XIX

Henry E. Krehbiel parafraseó el fragmento citado por Schoenberg:
Dos mortales caminan por un bosquecillo frío y estéril. La luna viaja por encima de los altos robles, cuyas ramas esqueléticas se elevan a la luz de luna sin nubes. Una mujer habla. Le confiesa un pecado al hombre que está a su lado: espera un hijo y él no es el padre. Había dejado de creer en la felicidad y, ansiando la plenitud de la vida, la maternidad y los deberes de madre, se había entregado, temblando, a los abrazos de un hombre que ella no conocía. Se había creído bendecida, pero ahora la vida se vengaba de ella dándole ese amor que sentía por el que caminaba a su lado. Avanza vacilante, observando con mirada opaca la luna que la sigue. El hombre habla. Que su alma no se cargue con pensamientos de culpa. Mira, el brillo de la luna envuelve al universo. Juntos atraviesan aguas heladas pero hay una llama en cada uno que abriga al otro. Transfigurará al extraño y ella le dará ese hijo. Porque ella ha inspirado el brillo resplandeciente dentro de él y también le ha convertido en un niño. Caen uno en brazos del otro. Besándose, su aliento se mezcla en el aire. Dos mortales vagan bajo la maravillosa luz de la luna.
Egon Wellesz, estudiante de Schoenberg, explicó que Verklärte Nacht
"está compuesta de cinco secciones, entre las que la primera, la tercera y la quinta son de un carácter más épico y de este modo retratan los sentimientos profundos de las personas que vagan bajo la luz de la luna en la noche fría. El segundo contiene la queja apasionada de la mujer, el cuarto la respuesta sostenida del hombre, que demuestra gran profundidad y calidez de comprensión"

sábado, 13 de junio de 2009

Tchaikovski - Francesca da Rimini

Francesca da Rimini fue compuesta entre el 7 de octubre y el 17 de noviembre de 1876. Se estrenó el 9 de marzo de 1877, en Moscú. Nicolai Rubinstein tuvo a su cargo la dirección de la orquesta de la Sociedad Musical Rusa.

Después de Romeo y Julieta de Tchaikovski, Francesca da Rimini no tiene parangón como descripción de la pasión ardiente. La intensidad de la música, sus impulsos que arrastran hacia el climax, y sus líricas melodías de amor son tan inmediatas, tan inconfundibles que, o nos vemos arrastrados por la pasión, o nos sentimos avergonzados por ella. No hay manera de confundir las emociones que transmite esta música, no hay forma de esconderse detrás del hecho de atender a las notas. Cualquiera que haya conocido el deseo apasionado reconoce qué es lo que está glorificando esta música.

Podemos llamarla desvergonzada o hermosa, podemos descartarla como sentimentalismo del siglo XIX o podemos oírla como a una extraordinaria canción de amor, pero no podemos negar el significado del poema de Tchaikovski. Esta es música programática en su forma más explícita.

¿Cómo llegó el compositor a escribir música de una pasión tan desbordada? La respuesta puede parecer sorprendente, porque esta música no fue compuesta por un romántico nostálgico hablando de su deseo por su amada. En realidad, Tchaikovski era homosexual, y Francesca fue creada como un último intento desesperado de convencer tanto al público como a sí mismo de que no lo era.

La preferencia sexual es personal, especialmente para alguien que vive en una sociedad tan represiva como la de fines del siglo XIX en Rusia. Si Tchaikovski no hubiera tratado desesperada y públicamente de negar su homosexualidad, difícilmente nos hubiéramos ocupado de ella. Sin embargo, a pesar de las considerables pruebas contrarias, varios de los biógrafos de Tchaikovski siguen queriendo negar sus inclinaciones. Algunos quieren refutar la "temida aflicción" a la que se refería obviamente el críptico “xxx” en sus diarios.

Tchaikovski necesitaba amor y deseaba desesperadamente tener un hogar y una familia. No estaba dispuesto a admitir que estas metas eran imposibles. Estaba bien avanzado en su treintena y todavía seguía alentando la esperanza de que su viejo hábito de la época escolar no fuera nada más que un deseo pasajero. Pero sentía la presión de las sospechas crecientes y sentía que sus impulsos incontrolables se afirmaban cada vez con más fuerza. Se torturaba en la desesperación y el alcohol. Finalmente, en 1875, dio dos importantes pasos para tratar de negar la verdad.

En primer término, decidió casarse. No estaba enamorado de Antonina Milyukova, y la idea de convivir con ella le resultaba horrible, no obstante lo cual siguió adelante. Después de nueve semanas ya no lo pudo soportar más. El hogar que había ansiado, la estabilidad que necesitaba, y el amor que deseaba en este matrimonio no eran más que una burla. Le llevó un año recuperarse. Quedó tocado hasta su suicidio.

El segundo paso fue componer esta gran pieza épica de amor. Tal vez se identificaba con la tentación que sentía Francesca por el amor ilícito, o tal vez volcaba su propia pasión en una música cuyo programa la disfrazaba en un canto al deseo heterosexual. Pero debe haberse dado cuenta, subconscientemente, de cuan sin esperanzas era su intento: se sintió compelido a rodear su música de amor con música que describía al Infierno. Era irónico, y sin embargo apropiado, que compusiera una música de amor que también fuera una música de muerte, en la época de su inminente boda.

De acuerdo con Tchaikovski, la obra está dividida en tres secciones: (1) introducción: la puerta del infierno ("dejad toda esperanza, vosotros que entráis"); (2) Francesca relata la historia de su trágico amor por Paolo; (3) el tumulto del Hades y la conclusión.

Las secciones exteriores establecen el humor del movimiento central, que constituye el corazón de la pieza. Las armonías cromáticas disonantes de la sección de apertura anhelan la resolución. Con frecuencia la música se mueve sobre notas bajas sostenidas largo tiempo o reiteradas continuamente: sentimos el deseo de avanzar, de llegar a alguna meta, pero la música nos niega la resolución que necesitamos. La acumulación de tensión finalmente lleva a la sección media, donde se oye la larga melodía de amor lírica. Ahora la pieza es más consonante, mientras nos arrastra irresistiblemente.

La historia de amor de Francesca y Paolo pertenece al Quinto Canto del Infierno del Dante. Francesca, hija del príncipe de Rimini, está comprometida en matrimonio con Giovanni Malatesía, un soldado feo pero famoso. En cambio, Francesca se enamora de Paolo, el hermano menor de Giovanni. Giovanni sorprende a los amantes abrazados y los mata. El alma de Francesca va al infierno, para unirse a las almas de aquellos otros que en vida se han abandonado a los placeres sensuales. Estas almas, en la oscuridad eterna, están castigadas por tempestuosas tormentas, con el fin de recordarles cómo en vida se habían entregado a la tormenta de la lujuria.

Para que su público comprendiera explícitamente la intención heterosexual de la pasión de la música, Tchaikovski introdujo un prefacio en la partitura con una explicación cuidadosa de por qué Francesca estaba en el infierno. Luego cita varios versos del Infierno en los que Francesca describe su amor por Paolo...

Parte I

Parte II

Parte III

miércoles, 6 de mayo de 2009

Arvo Pärt - Cantus in Memoriam Benjamin Britten


Cuando pienso en música que me emocione, las canciones, las melodías, los lieder, los pasajes de miles de obras, de óperas, de sinfonías, de cuartetos de cuerda etc, etc.... vienen en tropel a mi memoria....pero tras el filtro de la primera emoción sólo unas docenas quedan, esa docena de canciones que han quedado ligadas a algún momento importante de mi vida, en el que el sentimiento y la música se hiciéron tan íntimos que parecía que los acordes brotaran de mi propio corazón.

Esto me ocurre con Cantus in Memoriam Benjamin Britten del estonio Arvo Pärt, para orquesta de cuerdas y campanas.

Escrita en 1977, un año después de la muerte de Britten, esta obra puede ser considerada como una meditación sobre la muerte, nuestra relación con la muerte y la relación de la música con el silencio. "Cantus" es una sola idea temática que crece en intensidad y dolor. La simplicidd de su concepto y singularidad de emoción le da un significado muy expresivo y trascendental.

Arvo Pärt es un compositor contemporáneo muy interesante, tanto por la evolución que presenta al atravesar distintas fases compositivas, como por su hallazgo de un estilo propio motivado por la búsqueda del vehículo idóneo a través del cual recrear sus emociones de la manera más fluida posible.
Esta música, sin ser exclusivamente litúrgica, se relacionará con la idea de luminosidad más desde el punto de vista del autodescubrimiento que desde el religioso (ortodoxo) aunque bebiendo de este último en las temáticas de algunas de sus obras vocales.

Pärt nace en Paide, Estonia, un 11 de septiembre de 1935. Crece en la ciudad de Tallin donde estudia composición con el maestro Heino Eller. Durante esta etapa, hasta 1967, trabaja como Ingeniero de sonido para una división de la radio de Estonia. Realiza grabaciones y compone música para el cine y TV nacional. Estos tempranos trabajos como estudiante muestran la influencia de compositores rusos como Shostakovich y Prokofiev, alejándose de esta vía en años posteriores. (De esta etapa datan 2 Sonatinas y 1 Partita de 1958).

En 1980 Pärt recibe autorización oficial para dejar la Unión soviética y emigra a Austria con su familia estableciéndose en Viena. Allí recibe una beca para la Academia de Estudios Alemana para el año 1981-82 y se traslada a Berlín donde reside desde entonces.

Hasta 1968, Arvo Pärt fue uno de los principales protagonistas de la Vanguardia Musical de la Unión Soviética, utilizando en sus composiciones técnicas de procedencia occidental como el dodecafonismo, Serialismo, la música aleatoria…

Período Experimental
-“Nekrolog” (1960) fue la primera composición estoniana que empleó la técnica serial, compuesta estando aún en el conservatorio.
- Pärt continuó con el serialismo y técnicas aleatorias hasta la mitad de los sesenta, (“Sinfonía Nº 1” –Polifónica y “Perpetuum Mobile”, 1963).
En 1962 obtiene el primer premio en el Concurso de Jóvenes Compositores de la Unión Soviética realizado en Moscú, con la cantata para niños “Meie Aed” (Nuestro Jardín) y un oratorio “Maailma Saam” (El gran paso del mundo). Una tercera obra coral de este período es “Solfeggio”, una composición de tan solo una página.

Fase de transición
Estas experiencias con el serialismo y dodecafonismo no le resultan del todo satisfactorias y devienen en otro periodo que se extiende desde el 64 al 68. En él explorará técnicas de politonalidad, indeterminación, pastiche, collage y puntillismo.
Con la técnica del collage, inserta material musical de otros compositores dentro de una estructura serial. La técnica de collage agrega elementos de tonalidad tradicional en sus composiciones, mientras la estructura serial integral básica seguía siendo la misma.

Una de las primeras creaciones de esta etapa es la obra “Collage sobre B.A.C.H” en la que introduce una zarabanda para oboe y clavecín que luego es interrumpida por violentos clusters de piano.
Otros ejemplos son la “Sinfonía Nº 2”, obra de carácter turbulento que concluye con una cita del “Album para niños” de Chaikovski el Concierto “Pro et Contra,” para Cello y Orchestra del 66, (para Mstislav Rostropovich) y el “Credo” con inserciones del “El clave bien temperado” de J.S.Bach.

Tras componer el Credo en 1968, Pärt deviene en un periodo de silencio artístico por diversos motivos. Aquí escucha por primera vez el canto gregoriano y queda absorto por lo que oye. Inmediatamente se lanza a la búsqueda de música relacionada con el gregoriano y emprende un estudio intensivo de la música de la Escuela de Notre Dame, Guillaume de Machaut, Obrecht, Ockemghem, Josquin des Prez y Tomás Luis de Victoria principalmente. En este mundo Pärt encuentra la respuesta al anhelo espiritual y a la sed interior que había venido experimentando

En 1971 Pärt emerge de este silencio con su tercera Sinfonía. Ésta difiere mucho de sus trabajos anteriores. Contiene elementos medievales y clásicos en las áreas de la melodía y del ritmo.
Abandona el serialismo a favor de planteamientos más introspectivos. Sin embargo, Pärt no estaba preparado para abandonar la búsqueda de lo que llama su auténtica voz musical. En 1972, tras componer una Cantata Sinfónica “Lied und Galiebte” entra de nuevo en un periodo de silencio. Tras cuatro años Pärt regresa ya habiendo encontrado la voz y el impulso que había estado buscando. Emerge del silencio trayendo esta vez consigo el “Tintinabular de las campanas”.
- Incursión de elementos bizantinos como es el Basso Profundo típico de la Música Ortodoxa Rusa
-Hoquetus entre las os partes del órgano: sensación respirante

Tintinnabuli
El nuevo estilo, la Tintinnabuli, se funda sobre dos principios fundamentales. El primero es la Renuncia Voluntaria. Esto se refiere al empleo intencionado de un número determinado de posibilidades composicionales llevado en ocasiones al exceso. Esto da como resultado una textura musical en la que los elementos no esenciales y ornamentales han sido descartados dejando una estructura vertebral de tipo esencial.

Es en esta estructura fundamental donde se implementa el segundo principio, el de los procedimientos organizativos estrictos. Consiste en una combinación sistemática de las líneas musicales para formar estructuras contundentes ( Fuerza a partir de la Sutileza)
-Dos de sus favoritos son el Canon Mensurado, recurso típico del Renacimiento en el que las voces e imitan a diferentes velocidades y
-el proceso de Adicción Reducción que consiste en añadir y eliminar de la textura líneas melódicas de manera sistemática.

Este nuevo estilo se basa en la utilización de la triada fundamental como sustento de la obra.
Encontramos una ausencia de tensión resolución entre las funciones armónicas que rigen las prácticas musicales tonales. Esto provoca una impresión global de éxtasis, una sensación de estar viendo el mismo objeto desde diferentes direcciones. Es la llamada constante de un sonido basado en una nota central como si la tríada fuera un fenómeno de la naturaleza La música se expande y se contrae como si fueran respiraciones

Relacionado con el principio de renuncia voluntaria está el uso del silencio en las obras de Pärt. Le da mucha importancia y lo contempla como la condición física de la que emerge la música y como la actitud de paz interior que su música trata de comunicar

Trabaja con dos tipos de líneas:
-Melódicas se mueven alrededor de un eje tonal que será la raíz de la tríada. No es una fuerza generatriz automática sino más bien dotada de intención.
-Acompañamiento: Son las líneas de tintinnabuli propiamente .Son normalmente las tres notas de la tríada fundamental que se mueven alrededor de la línea melódica. . Esta tríada suele ser la fundamental de una tonalidad aunque en algunas obras aparece combinada con las notas de otras triadas “secundarias” también presentes en cada tonalidad o con notas de paso.
Este movimiento de tintinnabular puede ser superior a la línea melódica, inferior o alterno.
Esta nueva manera de trabajar las voces la combina Pärt con otros recursos musicales de diversas procedencias: Medioevo, Renacimiento, Minimalismo…

-Hoquetus: Composición de los siglos XII y XIII
(Conductus y Motetes del XIII) que hace referencia a la alternancia de sonido y silencio de manera complememtaria de manera que cuando una voz está en silencio, la otra suena.
-Canon Mensurado
Un ejemplo es el “Cantus in memory of Benjamín Britten” en la que las partes melódicas empiezan en el centro tonal y gradualmente se expanden bajando en la escala un nota cada repetición regresando siempre al centro tonal antes de cada comienzo.
-Organum
Voces dependientes rítmicamente pero melódicamente mas Libres tipo organum del XII o discantus y también obras con notas pedales sostenidas en el grave tipo Florido

Todos estos recursos técnicos y formales no son lo más importante ni lo directamente perceptible en su obra. Lo sorprendente es que lo que comunica su música va más allá de su forma o de los componentes que pueden dilucidarse en ella. Una vez identificados algunos de estos rasgos en su obra, al escucharla se descubre que son lo que menos importa de ella. Este estilo asi conformado es un mero vehículo a través del que dejar fluir su sensibilidad musical

Muchas veces se la ha denominado Minimalista y aquí cabe hacer unas especificaciones. Cierto es que minimiza el material tonal y rítmico, presenta ausencia de modulación y casi total de cromatismos.
Sus relaciones con el Minimalismo no residirían en la repetición de figuras melódicas sino en la pequeña cantidad de notas que utiliza -siendo más un uso reservado que restringido- y en el concepto de duración extendida.

Las obras de Pärt son una amalgama de técnicas que usa para producir la ilusión de una conexión entre tiempo y atemporalidad (Stabat Mater) En conjunción con la idea minimalista de la duración extendida, las composiciones de Pärt están diseñadas para aparecer suspendidas en el tiempo, se destruye el movimiento para dejar que el texto haga sus arsis y tesis libremente.
El despertar espiritual de Pärt es inseparable de lo que él considera verdades últimas en música. Encontró en la música antigua medieval una noción diferente de lo que la música ES y sobre todo PARA QUÉ ES. Su obra no solo muestra afinidades con la cantilación, liturgia medieval, etc.… sino que también explora conceptos ritualísticos típicos del Folk y de culturas étnicas.

En el corazón del sonido hay un silencio eterno.

“Time and timelessness are connected. This instant and eternity are struggling within us. And this is the cause of all of our contradictions, our obstinacy, our narrow”
-Arvo Pärt