domingo, 28 de noviembre de 2010

El arranque de "Touch of Evil"




Sin lugar a dudas, una de las mejores ( y más famosas...) escenas de apertura de la historia del cine, un prodigio de dominio de la técnica y puesta en escena.
Comienza cuando alguien coloca una bomba en el maletero de un coche. Mientras la cámara se mueve hacia arriba, introduce los personajes. Aunque estamos centrados en la pareja, de modo subliminal, la bomba está todavía en nuestra mente, logrando así un primer objetivo: que el espectador no pierda detalle de aquello que está por suceder. Un alud de contrapicados, travelling y sorprendentes angulares de excelente planificación prosiguen hasta completar la secuencia, en la que se introducen todos los elementos fundamentales en la película. Una joya. Y esa música de Mancini....

Puritanismos primitivos. 28/11/2010

Tal vez lo más grave y lamentable de los actuales puritanismos de derechas e izquierdas sea lo que tienen de regresión al primitivismo, y esto se percibe con especial claridad en la manera de entender y juzgar las ficciones por parte de cada vez más gente, y de lo más variada. Puede que todo comenzara hace ya bastantes años, cuando, primero en los países anglosajones y después en el imitativo resto, se criticaron, pusieron en tela de juicio y finalmente censuraron muchos cuentos infantiles tradicionales. Unos daban miedo a los niños, argüían los puritanos, como si el miedo no existiera en la vida y a los críos no les conviniera aprenderlo vicariamente, a través de los personajes con los que se identificaban, y sin peligro real para ellos, sino sólo imaginario; otros contenían elementos eróticos que debían desterrarse; otros no eran lo bastante respetuosos con los animales, empezando por el pobre Lobo Feroz; otros daban una imagen de la mujer “inadecuada” y “poco acorde” con nuestros tiempos, como si ya no hubiera mujeres que sólo aspiran a encontrar marido (nos guste o no, aún las hay) o lo escrito en remotas épocas hubiera tenido la obligación de prever evoluciones inimaginables en el momento de su creación. De ahí se pasó a cuestionar la “moralidad” o “corrección” de obras adultas, y, desde ese punto de vista “edificante” –idéntico al que la Iglesia adoptó durante siglos para dar o negar su placet a los libros y prohibirlos o no–, casi ninguna estaba libre de delito: El mercader de Venecia resultaba antisemita, en el Quijote había demasiadas violencia y crueldad, los protagonistas de Macbeth eran un matrimonio asesino, Tristram Shandy y Moll Flanders contenían picardías sin fin, Madame Bovary presentaba a una idiota que sólo pensaba en el amor, Lolita mostraba el enamoramiento de un hombre maduro y una preadolescente. A estos puritanos les habría gustado verlas desaparecer, que no se volvieran a reimprimir.

A continuación ciertos colectivos y minorías se pusieron quisquillosos hasta extremos grotescos de elementalidad: si en una novela o en una película había un asesino gay, los homosexuales más tiquismiquis lo interpretaban como un ataque global a su opción; si los malvados eran negros, o coreanos, o árabes, se veía en ello una actitud racista, como si no pudiera haber algunos negros, coreanos o árabes con muy malas pulgas. Todo esto denota, más que nada, una manera en verdad primitiva de entender la ficción y el arte en general, a saber: como si éstos fueran meros vehículos de ideas o de ideologías, como si encerraran siempre moralejas y ejemplos, como si cada elemento existente en ellos fuera simbólico y poseyera un significado trasladable a la realidad, como si las novelas y las películas fueran parábolas en las que por fuerza hubiera un mensaje o una lección. El colmo de este puritanismo reaccionario son las ocasionales declaraciones de cargos públicos que se atreven a decir cómo deberían ser, por ejemplo, las series de televisión, esto es, qué valores deberían reflejar o ensalzar, qué “roles” (la palabra no es mía, por favor) deberían atribuirse a la mujer, de qué “problemática” (tampoco palabra mía, jamás) deberían ocuparse. Esas voces son eco de una visión del mundo tan simplista como dictatorial: la imaginación debería estar al servicio de la sociedad deseada; el arte debería ser propagandístico y favorecer los valores que nosotros propugnamos. Son ecos (por suerte débiles) de la Inquisición, del nazismo y del stalinismo, por mencionar tres instituciones con las que estamos familiarizados. Quiénes sean “nosotros” resulta enteramente secundario.

Leo, en crónica de Lucia Magi, que la última novela de Umberto Eco, Il cimitero di Praga, está siendo acusada en este tipo de términos. No la he leído, pero en todo caso es cómico encontrarse, a estas alturas, con reproches como los que la cronista citaba, de L’Osservatore Romano (no podía faltar): “Cuando se evoca el mal, es necesario enfrentarlo al bien, para que sirva de contraste. La reconstrucción del mal sin condena, sin héroes positivos, adquiere una apariencia de voyeurismo amoral”. No dejaría de ser una opinión pintoresca sin importancia si fuera la única. Pero las reconvenciones a la novela de Eco han partido de diferentes instancias, y todas ellas, en principio, reflejan la extendidísima confusión de la que vengo hablando, esa regresión al primitivismo. ¿No había quedado como algo de tiempos lejanos, felizmente superados, la idea de que las artes hubieran de tener un componente “moral” y “edificante”? Más de una vez he dicho que las novelas, precisamente las novelas, son lo contrario de los juicios. En éstos se dirimen unos hechos y nada más que unos hechos; no se atiende (o apenas) a lo que pasó antes, ni a la historia, la psicología o los motivos del reo, que suelen resultar irrelevantes; se juzga conforme a unas leyes establecidas, que determinan qué es delito y qué no; finalmente, se condena o se absuelve. En una novela es al revés: no hay leyes establecidas que valgan, ni ha lugar a condenas ni a absoluciones; se asiste a los hechos y a su condensación, se muestran y explican, a veces se entienden (lo cual tampoco significa que se justifiquen ni exculpen), se ve cómo han podido ocurrir. Y sólo los malos novelistas carecen de cierto “voyeurismo amoral” y se aplican a juzgar a sus personajes como si estuvieran en un tribunal. Sólo los rudimentarios, los justicieros, los predicadores, los que se han equivocado de profesión.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 28 de Noviembre de 2010

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Muere Ingrid Pitt, primera dama del horror...


La cara negativa del día...

Ingrid Pitt, la condesa de Drácula, la gran musa de las películas de terror de la productora británica Hammer, un icono, el mito sexual más potente de mi vida, ha muerto en Londres a los 73 años .

Ingoushka Petrov, más conocida como Ingrid Pitt, nació el 21 de noviembre de 1937 en Polonia. Ella se encontraba en Polonia cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, por lo que presenció como el país fue devastado primero por los Nazis y luego por los soviéticos. De hecho, Pitt y su familia eventualmente fueron encarcelados en un campo de concentración. Posteriormente sería separada de sus padres durante la guerra y, a los diez años de edad, fue llevada a Berlín del Este por la Cruz Roja donde se reuniría con su familia. Tras esta brutal experiencia, Pitt vivió una vida bastante calmada en Berlín lo cual curiosamente no le acomodaba demasiado. Según la misma actriz, una vez que llegó a la ciudad “comenzó la vida rutinaria; teníamos que ir al colegio por lo que ya no experimentábamos ningún tipo de excitante aventura que implicará la búsqueda de comida o el correr a través de los bosques de Polonia. Una vez que llegué a la ciudad, de golpe me encontré con un mundo calmo y extraño; nunca había experimentado nada como eso. Supongo que probablemente estaba demasiado apegada a la vida que tenía antes de viajar a Alemania, por lo que por momentos deseaba escapar a la realidad gris en la que me desenvolvía antes de reunirme con mis padres”.

Fueron precisamente sus ansías por escapar de la realidad lo que llevó a Pitt a interesarse en la actuación. “Siempre quise ser una actriz, aunque la verdad es que en un principio no sabía muy bien de que se trataba porque cuando era niña nunca pude ver una película en un teatro. Pero quería entretener a otras personas, y eso me empujó al mundo de la actuación”, afirmaría la actriz en una ocasión. Pese a que ella estaba feliz con su decisión de dedicarse a la actuación, su madre no se mostró muy contenta con la carrera que se había propuesto seguir. “Todos en mi familia era científicos”, explicaría Pitt en una entrevista, “y ellos esperaban que siguiera sus pasos...”. Pese a la oposición de sus padres, Pitt se mantuvo firme en su decisión y a principios de los sesenta logró convertirse en parte de la prestigiosa compañía teatral Berlin Ensemble, bajo la dirección de la viuda de Bertolt Brecht, Helene Weigel. Aunque logró meterse de lleno en el mundo de la actuación , tuvo que enfrentar una serie de problemas que desafiaron su deseo de vivir bajo sus propias creencias.

Debido a las presiones políticas, Pitt tendría que atravesar la cortina de hierro para llegar a Berlín Occidental. Con respecto a esto, la actriz declararía en una entrevista: “El 21 de noviembre de 1962 tuve que dejar Berlín Oriental. Si tú estabas en cualquier país de la cortina de hierro debías integrar la política a tus estudios, y la verdad es que yo no era capaz de amalgamar la parte artística del teatro con el ambiente político del país en el que vivía. Tarde o temprano terminaría metiéndome en problemas, o involucrando a algunos de mis conocidos. Finalmente todo se redujo a dejar mi hogar o involucrarme en el campo de la política”. Ingrid terminaría cruzando ilegalmente la frontera a nado a través del río Spree. Desde Berlín Occidental, Pitt viajaría a Norteamérica donde además de contraer matrimonio con un soldado norteamericano con quien tendría a su hija Steffanie, estaría de gira junto a una compañía teatral. Cuando esa compañía quebró, ella se mudó a España donde conseguiría su primer papel en un largometraje.

“Fui descubierta por casualidad durante la filmación de una corrida de toros para una película acerca de un turista norteamericano que era fanático de este tipo de eventos”(!!), afirmaría la actriz. Dicha película sería “El Sonido de la Muerte” (1964), del director José Antonio Nieves Conde. Posteriormente obtendría un minúsculo rol en la cinta “Campanadas a Medianoche” (1965), del director Orson Welles, y trabajaría en el Teatro Nacional de España Durante los siguientes tres años, Pitt trabajaría como extra en “Doctor Zhivago” (1965) y “A Funny Thing Happened on the Way to the Forum” (1966), además de obtener algunos roles pequeños en un par de series de televisión. En 1968, la actriz coprotagonizaría la cinta de ciencia ficción de bajo presupuesto “The Omegans”, y además obtendría su primer rol importante en el film bélico norteamericano “Where Eagles Dare” (1968), protagonizado por Clint Eastwood y Richard Burton. Si bien esta película tuvo gran éxito y su participación en ella pudo haber impulsado enormemente su carrera en el cine, su saltó a la fama lo daría dos años más tarde, cuando fue contratada para participar en algunas cintas de la Hammer.

Tras la insistencia de Pitt, James Carreras, uno de los mandamases de la Hammer Films le ofrecería un par de roles en algunas de las cintas del estudio. Según la actriz, Carreras la ayudaría tremendamente dándole trabajo en esas películas en una época en la cual no sabía cómo iba a conseguir dinero para alimentar a su hija.

Gracias a su acento y a su apariencia exótica, Pitt conseguiría uno de los roles protagónicos en la cinta “The Vampire Lovers” (1970). Basado en la clásica historia de terror del escritor Sheridan Le Fanu titulada “Carmilla”, el film gira en torno a una vampiresa sedienta de sangre que busca vengarse de la familia del hombre responsable de la muerte de su clan. La mezcla de terror gótico, erotismo y lesbianismo, permitió que “The Vampire Lovers” fuera todo un éxito lo que inspiraría dos “secuelas” acerca del clan Karnstein tituladas “Lust for a Vampire” (1971) y “Twins of Evil” (1971). Ninguna de las secuelas igualaría en calidad a “The Vampire Lovers”. La "Trilogía Karnstein" no tenía hilo conductor....salvo el desnudo.... A Pitt no le molestaron las escenas de desnudos presentes en “The Vampire Lovers” porque según ella estaban bien integradas en la historia. La actriz aseguraría en una entrevista: “Tanto en ´Vampire Lovers´ como en ´Countess Dracula´ era importante que los personajes se quitaran la ropa en ciertas escenas.”. Que Dios la bendiga!!!


La segunda película de Pitt para la Hammer sería “Countess Dracula” (1971), la cual poco y nada tenía que ver con Drácula sino que estaba basada en las truculentas prácticas de Elizabeth Bathory... lejanamente, claro... ;)

Más tarde, Pitt participaría en la cinta de la “The House That Dripped Blood” (1971), cuyo guión estuvo a cargo del gran escritor Robert Bloch. En dicha película, la actriz interpreta a una estrella de cine que mientras hace de vampiresa en un film, se involucra en un caso real de vampirismo. Según la actriz, esta es su cinta favorita ya que le dio la oportunidad de interpretar un rol cómico. Tras algunos episodios de distintas series de televisión, Pitt conseguiría un pequeño rol en el film de culto “The Wicker Man” (1973).
Durante la década de los setenta, la industria cinematográfica británica tuvo dificultades económicas, lo que terminó afectando a un gran número de profesionales entre los que se encontraba la misma Pitt. En sus propias palabras: “Nadie me daba un maldito trabajo, era tan simple como eso”. Durante este complicado periodo para los profesionales de la industria cinematográfica británica, la actriz se volcó casi de lleno al teatro (ella además ayudó a su segundo esposo, el guionista Tony Rudlin, a producir varias obras teatrales) al mismo tiempo que intentaba comenzar una carrera como novelista.
En 1980, Pitt publicaría la novela “Cuckoo Run”, una historia de espías acerca de una confusión de identidades. Ppoco tiempo después, la actriz pasaría un buen tiempo en Sudamérica investigando acerca la vida del presidente argentino Juan Perón. En 1984, dicha investigación se transformaría en la novela “The Perons”. Ese mismo año, Pitt junto a su esposo Tony Rudlin escribirían el guión de uno de los episodios de la serie “Doctor Who” (1963-89) titulado “The Macro Men”.

Además de dedicarse a la literatura, durante la década de los ochenta Ingrid Pitt trabajó esporádicamente en el cine y la televisión. Probablemente la película más importante que filmaría durante este periodo sería “Who Dares Wins” (1982), en la cual interpretaba a una terrorista alemana que se veía involucrada en la toma de rehenes al interior de una embajada norteamericana. La actriz además trabajaría en “Wild Geese 2” (1985), “Underworld” (1985) y “Hanna´s War” (1988), y en algunos de los episodios de la serie “Doctor Who”. En la mayoría de estas producciones le tocó interpretar a villanas, las cuales por lo general se las arreglaban para morir horriblemente en algún momento de la cinta. Contrario a lo que se podría pensar, a Pitt le gustaba interpretar estos roles ya que se sentía más identificada con las villanas que con las heroínas. Tras estar por más de una década alejada del cine, Pitt regresaría a la pantalla grande con la cinta “The Asylum” (2000). Tras participar con roles secundarios en algunos films de bajo presupuesto y recuperarse de una grave enfermedad, Pitt obtendría un rol en la cinta “Sea of Dust” (2008), la cual se presentaba como una suerte de tributo a la obra de la Hammer y de Mario Bava.

Ingrid Pitt
asistía frecuentemente a convenciones de fanáticos del cine de terror, escribía en una columna de cine, y continuaba con su labor como novelista. Era alabada por su labia y su proximidad con sus fans.
Más allá de las más de diez novelas que escribió (incluyendo una autobiografía), su larga carrera en el teatro y sus múltiples apariciones en el cine y la televisión, Ingrid Pitt siempre será recordada por sus papeles en el cine de terror británico de los setenta, lo que le valió el título de la vampiresa más inolvidable de la historia del cine.


Hoy me entero de su muerte, y no puedo dejar de mirar ese póster que lleva 15 años colgado en mi habitación, junto al de Marilyn, y , tras sentir una lágrima recorrer mi cara, esbozar una siniestra sonrisa...





En realidad, y esto daría para muuuchos posts.... las mujeres de la Hammer, las Hammerettes, son un género aparate....apasionante....

MUJERES DE LA HAMMER!!

Ana María Matute, Premio Cervantes 2.010...Por Fin!!!


Hoy es un día de contrastes.
La noticia buena, fabulosa en mi opinión es la concesión del Premio Cervantes, el nóbel hispánico, a Dª Ana Mª Matute, una de las escritoras más elegantes, más finas, de nuestra literatura.
A su vez, este premio es una rara mano tendida a la literartura imaginativa, fantástica si se quiere...esa literatura que tiene a la imaginación como eje central.

Y además, que queréis que os diga, es que esta Sra siempre me ha caido estupendamente; y no puedo dejar de pensar en las horas de puro placer que me ha hecho pasar soñando con sus Reinos lejanos, sus cielos y sus noches de leyenda...

El escritor Eduardo Mendoza, otro grande, cree que habría sido "imperdonable" que no se hubiera concedido el Premio Cervantes a Ana María Matute, una escritora que pertenece "a una generación literaria irrepetible".

Mendoza, en declaraciones a Efe, ha destacado la calidad humana y literaria de Ana María Matute y ha confesado que "la sorpresa es relativa pero la alegría es mucha".

"Ya no se escribe con un lenguaje como el de Ana María y habría sido imperdonable no reconocer la calidad de la materia prima, del tejido de la mejor calidad", ha ilustrado en sus declaraciones el reciente premio Planeta tras reiterar su admiración por la fabuladora catalana. "Además es una persona estupenda y ha sido referente de los que hemos escrito en varias generaciones".

Motivos: Muuuuchos....

Novelas

* Los Abel (1948)
* Fiesta al Noroeste (1952)
* Pequeño teatro (1954)
* En esta tierra (1955)
* Los hijos muertos (1958)
* Primera memoria (1959)
* Los soldados lloran de noche (1963)
* Algunos muchachos (1964)
* La trampa (1969)
* La torre vigía (1971)
* El río (1973)
* Luciérnagas (1993)
* Olvidado rey Gudú (1996)
* Aranmanoth (2000)
* Paraíso inhabitado (2008)

Relatos cortos y cuentos para niños
* La pequeña vida (1953) * Los niños tontos (1956) * Vida nueva (1956) * El país de la pizarra (1957) * El tiempo (1957) * Paulina, el mundo y las estrellas (1960) * El saltamontes y El aprendiz (1960) * A la mitad del camino (1961) * El libro de juegos para los niños de otros (1961) * Historia de la Artámila (1961) * El arrepentido (1961) * Tres y un sueño (1961) * Caballito loco y Carnavalito (1962) * El río (1963) * El polizón del Ulises (1965) * El aprendiz (1972) * Sólo un pie descalzo (1983) * El saltamontes verde (1986) * La Virgen de Antioquía y otros relatos (1990) * De ninguna parte (1993) * La oveja negra (1994) * El verdadero final de la Bella Durmiente (1995) * El árbol de oro (1995) * Casa de juegos prohibidos (1996) * Los de la Tienda (1998) * Todos mis cuentos (2000) * La puerta de la luna. Cuentos completos (2010)

Premios y Reconocimientos

* Mención especial en el Premio Nadal, 1947 con Los Abel.
* Premio Café Gijón, 1952 con Fiesta al Noroeste.
* Premio Planeta, 1954 con Pequeño Teatro.
* Premio de la Crítica, 1958 con Los hijos muertos.
* Premio Nacional de Literatura, 1959 con Los hijos muertos.
* Premio Nadal, 1959 con Primera Memoria.
* Premio Fastenrath de la Real Academia Española, 1962 con Los soldados lloran de noche.
* Premio Lazarillo de literatura infantil, 1965 por El polizón de Ulises.
* Ministerio de Cultura. Libro de interés juvenil (1976).
* Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, 1984 con Sólo un pie descalzo.
* Premio Nacional de las Letras Españolas (2007).
* Finalista del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010.

....pecado capital no habérselo dado....

FELICIDADES DOÑA ANA!!!

martes, 23 de noviembre de 2010

Un poema que DEBEMOS leer....


Desiderata

Max Ehrmann (EEUU, 1872-1945)

Go placidly amid the noise and haste,
and remember what peace there may be in silence.
As far as possible without surrender
be on good terms with all persons.
Speak your truth quietly and clearly;
and listen to others,
even the dull and the ignorant;
they too have their story.

Avoid loud and aggressive persons,
they are vexations to the spirit.
If you compare yourself with others,
you may become vain and bitter;
for always there will be greater and lesser persons than yourself.
Enjoy your achievements as well as your plans.

Keep interested in your own career, however humble;
it is a real possession in the changing fortunes of time.
Exercise caution in your business affairs;
for the world is full of trickery.
But let this not blind you to what virtue there is;
many persons strive for high ideals;
and everywhere life is full of heroism.

Be yourself.
Especially, do not feign affection.
Neither be cynical about love;
for in the face of all aridity and disenchantment
it is as perennial as the grass.

Take kindly the counsel of the years,
gracefully surrendering the things of youth.
Nurture strength of spirit to shield you in sudden misfortune.
But do not distress yourself with dark imaginings.
Many fears are born of fatigue and loneliness.
Beyond a wholesome discipline,
be gentle with yourself.

You are a child of the universe,
no less than the trees and the stars;
you have a right to be here.
And whether or not it is clear to you,
no doubt the universe is unfolding as it should.

Therefore be at peace with God,
whatever you conceive Him to be,
and whatever your labors and aspirations,
in the noisy confusion of life keep peace with your soul.

With all its sham, drudgery, and broken dreams,
it is still a beautiful world.
Be cheerful.
Strive to be happy.

****

Desiderata

Camina plácido entre el ruido y la prisa y piensa
en la paz que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto te sea posible y sin rendirte,
mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara;
y escucha a los demás,
incluso al torpe e ignorante;
también ellos tienen su propia historia.

Esquiva a las personas agresivas y ruidosas,
pues son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás,
te volverás vano y amargado,
pues siempre habrá personas mas grandes y mas pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes.

Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea,
ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar del tiempo.
Se cauto en los negocios, el mundo esta lleno de engaños;
mas no dejes que esto te deje ciego para la virtud que existe.
Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales,
y por doquier la vida esta llena de heroísmo.

Se sincero contigo mismo.
En especial, no finjas el afecto;
tampoco seas cínico en cuanto al amor;
pues en medio de todas las arideces y desengaños,
es perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años,
y abandona con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja en las adversidades repentinas,
pero no te afligas imaginando fantasmas.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina se benigno contigo mismo.

Tú eres una criatura del universo,
no menos que las árboles y las estrellas;
tienes derecho a existir.
Y sea que te resulte claro o no,
indudablemente el universo marcha como debiera.

Por eso debes estar en paz con Dios,
cualquiera que sea tu idea de El,
y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones.
Coserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida.

Aún con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos,
el mundo es todavía hermoso.
Sé alegre.
Esfuérzate por ser feliz.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Alfonso Costafreda: algunos poemas....

Costafreda arribó a Madrid a fines de la década de 1940, para estudiar Derecho. Es en esta época que comienza a escribir. En Madrid, entabló amistad con varios poetas de la llamada generación del 50, como Blas de Otero y Vicente Aleixandre. En 1948 se desplazó a Barcelona, donde trató con autores como Gil de Biedma, Carlos Barral y Josep Maria Castellet.
En 1943 se publica su primer poema, Selva de vida, en la revista Espadaña.
Debido a su labor como funcionario y traductor de las Naciones Unidas tuvo que alejarse de España, lo que le confirió a su obra características particulares dentro de este grupo de poetas.

Se suicidó en Suiza en 1974, donde desde 1955 se encontraba trabajando para la OMS.

Lo diferente de Costafreda se advierte ya en el marco de sus relaciones más cercanas: Barral, Ferrater, Goytisolo, Gil de Biedma, los poetas del “grupo de Barcelona”. Más aún que la escasez de concomitancias expresivas, lo que distingue a Alfonso Costafreda es una concepción excesiva del deber poético, una casi religiosa entrega a la poesía que, desbordando la página, llega a devorar su vida. Pienso que Alfonso Costafreda fue víctima de una imagen del poeta ya imposible, y en este anacronismo reside su peculiar modernidad: su sacralización de lo poético alude claramente al vacío del hombre moderno, un vacío que, en desacuerdo con los tiempos, no aceptó llenar -o encubrir- con las peripecias de la vida común. Por eso, en el lugar de la ironía, componente esencial en la obra de sus compañeros, encontramos en la poesía de Alfonso Costafreda la sed de ser y el sufrimiento. Quiso con la poesía borrar el sinsentido de la existencia, pero ningún dios la respondió, y su rechazo final de la vida poética -y, por tanto, de la vida- fue reconocer la victoria de ese silencio, dando inequívoca prueba de autenticidad y, pues, de comprensión del verdadero sine qua non del poeta moderno.

Además de la densidad y brevedad de su obra, nos dan testimonio de esa autenticidad de Alfonso Costafreda los poetas que fueron sus amigos. Carlos Barral escribe: “el fondo neurótico sobre el que se configuraba su personaje de poeta maldito, no era histriónico sino perfectamente real y nos parecía respetable” Por su parte, alguien tan poco proclive al “exceso” poético como Jaime Gil de Biedma dijo, a raíz de la muerte de Costafreda: “... lo único que importa es concluir manifestando mi admiración y mi respeto por Alfonso Costafreda, que apostó toda su vida a una sola carta: ser poeta. Y que cuando descubrió, como a todos nos ha ocurrido, que nunca sería el poeta grande que había soñado, no quiso ser, ni aparentar, ninguna otra cosa”
___Tomado de "La personalidad poética de Alfonso Costafreda", de Pere Rovira.

"Yo pregunto"

Ha muerto mi padre.
Se repite su ausencia cada día
en el hogar vacío.
Yo pregunto,
y además de la ausencia y además
de perder los caminos de esta tierra,
¿qué es la muerte?

Yo te pregunto, padre, ¿qué es la muerte?
¿Has hallado la paz que merecías?
¿Encontraste cobijo en nueva casa
o vas errante, y sufres bajo el frío
del invierno más grande, del total
desamor?

Yo te pregunto, padre, si son algo
los muertos, o si la muerte es sólo
una inmensa palabra que comprende
todo lo que no existe.
***
"Sobre lo que más quiero"

Sobre lo que más quiero, sobre las cosas mías,
tu ley y tu poder se imponen.
Años atrás, años ya en lejanía,
de mi propia morada alguien que yo no soy,
las llaves más secretas te ofrecía.
Tú las guardaste, quedan
sin ser recuperadas todavía.

...Y surgen llamas de pavor
dentro del corazón en estas noches frías:
cuando tú vienes sigilosamente,
cuando tú brutalmente a ti me obligas.
****
"El silencio"

No puedo hablar; aunque quisiera
no puedo hablar con alegría.
¿Qué he de decir? Ni tan siquiera
presentar puedo una página limpia.
No puedo hablar, sólo tinieblas crecieran
sobre la hierba maldita.
He de callar, pero yo diera
mi vida.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Ha muerto Górecki....


Era considerado un pionero del minimalismo en música clásica por la aparente simplicidad de sus armonías. Los críticos le han comparado con Pierre Boulez o Karlheinz Stockhausen...algo que le queda corto.
Sin embargo, Henryk Mikolaj Górecki, fallecido el día 12 de este mes en un hospital de Katowice (en el sur de Polonia) a los 76 años, fue sobre todo un compositor del alma, un intérprete del espíritu. Su "concentración hacia adentro", como se dio en llamar, no supuso, además, ningún obstáculo en su camino hacia el reconocimiento público.
Virtuoso de varios instrumentos, Górecki se graduó en la Academia de Música de Katowice, en la que años despúes se convirtió en profesor hasta su renuncia por sus desavenencias con el Gobierno prosoviético... y es que nunca olvidó los valores católicos, reflejados en múltiples trabajo s como el himno Totus Tuus (1987), dedicado al entonces Papa Juan Pablo II.

Formó parte de esa maravillosa vanguardia musical polaca del período cultural post-stalinista de finales de los cincuenta, junto con Panufnik, Kilar, Penderecki, Lutoslawski y otros notables, con el estreno de sus obras en el Festival de Otoño de Varsovia. Tras serle otorgado un galardón de la Unión de Compositores Polacos, pudo cursar estudios en París en 1961 y 1963, donde se relacionó con personajes de la talla de Olivier Messiaen, Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen.

Fue ganador de múltiples premios desde el año 1959, siendo quizás el que recibió por su maravilloso "Ad matrem" el que más le marcó en lo personal al serle otorgado por la Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO.

La obra de Górecki es un caleidoscopio sonoro, el cual abarca una gran variedad de estilos pero tiende a ser simple en armonías y elaborado en estructura. Sus primeros trabajos recuerdan el estilo de Pierre Boulez y otros serialistas. Sus composiciones más recientes suelen ser comparadas con el minimalismo, a veces llamado “minimalismo sacro” (Arvo Pärt, con quien también se le comparó). Sus trabajos reflejaron a menudo sus profundas creencias religiosas.

Los últimos días de la vida de Górecki fueron muy difíciles, dado que sufrió de las secuelas de varias enfermedades, las cuales limitaron mucho su creatividad. Sus últimas obras fueron los tres espectaculares Cuartetos para Cuerdas; el Concerto-Cantata (1992) para flauta y orquesta; el Kleines Requiem für eine Polka (1993); dos obras presentadas simultáneamente: Salve, Sidus Polonorum (1997-2000) para coros, percusión y teclados, y Lobgesang (2000). A su muerte quedó casi finalizada su Cuarta Sinfonía, la cual fue comisionada por la London Philharmonic Orchestra y el Southbank Centre de Londres, Los Angeles Philharmonic Association y el ZaterdagMatinee (la serie de conciertos de música clásica de la Radio de Holanda para el Amsterdam Concertgebouw). Se espera que el trabajo sea revisado por varios colegas, incluyendo su gran amigo Penderecki, y presentado en un concierto póstumo. En un acto de reconocimiento que acabaría siendo el postrero, el Gobierno Polaco le confirió el mes pasado La Orden del Águila Blanca, el más alto galardón que un polaco puede recibir.

Sin embargo, el destino quiso que una obra compuesta en 1976, la deslumbrante
Sinfonía nº 3,Op 36, más conocida como "Sinfonía de las canciones tristes", ( que fue calificada tras su estreno en 1977 de "disparate", "ingenua" y "reaccionaria", por el claro alejamiento de la experimentación anterior), fuera la obra que le dio la fama a principios de los años 90 del S.XX, tras la grabación de la misma por la London Sinfonietta, dirigida por David Zinman con la soprano solista Dawn Upshaw.
Previamente, el cineasta francés Maurice Pialat presentó una sección del tercer movimiento en los créditos al final de su película Police. Cuando la obra fue más tarde distribuida como «banda sonora», vendió bien, aunque las notas de la portada del disco proporcionaban escasa información sobre la obra, A mediados de la década de 1980, el grupo británico de música industrial Test Dept la empleó como música de fondo para los collages de vídeo durante los conciertos, como un vehículo para demostrar la simpatía de la banda con el movimiento polaco Solidarność, el cual Górecki también apoyaba (su pieza de 1981 Miserere fue compuesta en parte como respuesta a la oposición del gobierno polaco a los sindicatos de Solidarność). A finales de la década de 1980, la sinfonía fue transmitida en muchas emisoras de radio de Estados Unidos y el Reino Unido, sobre todo en BBC Radio 3. La caída del bloque soviético ayudó a la expansión de la popularidad de la música polaca en general y a partir de 1990 la sinfonía fue interpretada en grandes ciudades como Nueva York, Londres y Sydney.
Durante los dos años siguientes tras el lanzamiento de la grabación de Upshaw, vendió más de 700.000 copias en el mundo, y ha superado el millón de copias vendidas desde entonces. En el Reino Unido, llegó hasta la sexta posición de la lista oficial, y logró el reconocimiento de disco de oro en febrero de 1993. En Estados Unidos no entró en la lista oficial Billboard 200, aunque sí lo hizo en el listado temático de música clásica llamado ("Top Classical Albums"), donde permaneció 38 semanas en el segundo puesto y logró mantenerse en la lista durante 158 (!!).

Algunos críticos, preguntándose del por qué del repentino éxito de la pieza tras más de dos décadas desde su composición, sugieren que se resonó con un sentimiento particular en la cultura popular en esa época. Stephen Johnson, autor de la imprescindible A guide to the symphony, se preguntaba si el éxito comercial de la obra era «un éxito pasajero» o realmente se convertiría en una obra con suficiente importancia. En 1998, el crítico Michael Steinberg preguntó, ¿[Está la gente] realmente escuchando la sinfonía? ¿Cuántos compradores del disco descubren que cincuenta y cinco minutos de una música muy lenta con una cantante en un idioma que no entienden es más de lo que desean? ¿La escucharán como música de fondo como acompañamiento del Chardonnay y el brie?». Steinberg compara el éxito de la sinfonía de Górecki con el fenómeno del Doctor Zhivago de 1958: «todo el mundo corría a comprar el libro a toda prisa; aunque muy pocos llegaron a leerlo. La aparición de la película de 1965 salvó a todos de la necesidad de hacerlo».
Sólo palabras. En el fondo, creo y pienso, que se negaban a darle la importancia que musicalmente tiene a una obra convertida en éxito popular y que tiene un espíritu de exaltación melancólica como eje central.
Górecki estaba más sorprendido que nadie del éxito de la grabación y más tarde especuló que «quizás la gente encuentra algo que necesitan en esta pieza de música[...].De algún modo acerté la nota correcta, hice algo que echaban de menos. Algo en algún lugar se le había perdido. Sentí instintivamente que sabía lo que ellos querían».

Debido al éxito de la comentada grabación del sello Nonesuch, al menos una docena de grabaciones más salieron a la venta y la obra fue objeto de publicidad en un gran número de publicaciones artísticas en todo el mundo. Fue usada en numerosas ocasiones por los cineastas en la década de 1990 para provocar un sentimiento de pathos, como de acompañamiento a un accidente de avión en Fearless (1993) de Peter Weir y en la banda sonora de Basquiat (1996), película de Julian Schnabel. Una galería de arte en Santa Fe, Nuevo México abrió una exposición en 1995 dedicada por completo a arte visual inspirado por la pieza. En 1997, se hizo un sample de la sinfonía para la canción «Górecki» por la banda inglesa de trip-hop Lamb, que alcanzó el número 30 en las listas de éxitos de Reino Unido en 1997. En 1999, la sinfonía ocupaba un lugar destacado en la canción «Finished Symphony» por la banda inglesa de progressive Hybrid....

Demasié.

Está dedicada a la esposa de Górecki, Jadwiga Rurańska. Cuando le preguntaron el porqué, él respondió: «¿A quién se supone que se la debía dedicar si no?». Górecki nunca ha buscado explicar la sinfonía como una respuesta a un evento político o histórico. Sin embargo, mantiene que su obra es una evocación de los vínculos entre una madre y su hija. Algunas críticas han descrito la sinfonía como un memorial a las víctimas de los nazis en Polonia durante el Holocausto, especialmente a la luz de la elección de los textos realizada por Górecki (como curiosidad, se reproduce de manera cíclica el segundo movimiento en la sala de exhibición del "Holocausto" en el Museo de Auckland, Nueva Zelanda). A Górecki le encargaron que compusiera música sobre el Holocausto en la década de 1960, pero fue incapaz de acabar ninguna de las obras que empezó para tal propósito. Górecki ha indicado que durante muchos años buscó producir una obra específica en respuesta a Auschwitz, aunque se resiste a aceptar esa interpretación de la Sinfonía n.º 3, que prefiere que se vea en un contexto más amplio. Otros críticos han intentado interpretar la sinfonía en términos espirituales, una aproximación que Górecki también ha desestimado...

Górecki dijo sobre la obra: «Gran parte de mi familia murió en campos de concentración. Tuve un abuelo que estuvo en Dachau y una tía en Auschwitz. Sabes lo que hay entre polacos y alemanes. Pero Bach era alemán, y también lo fueron Schubert y Strauss. Todo el mundo tiene su lugar en esta pequeña Tierra, así que todo eso quedó atrás. La Sinfonía n.º 3 no trata de la guerra; no es un Dies Irae; es una simple sinfonía de lamentaciones».

Y ya está.No?

************

La Sinfonía n.º 3 se construye alrededor de armonías simples, en un estilo neo-modal que emplea técnicas de la música medieval pero que no se adhiere por completo a las normas de composición medievales. Está escrita para una soprano, cuatro flautas -dos flautines-, cuatro clarinetes, dos fagotes, dos contrafagotes, cuatro trompas, cuatro trombones, arpa, piano e instrumentos de cuerda. Una interpretación habitual dura alrededor de cincuenta minutos.

El musicólogo Adrian Thomas ha apuntado que la sinfonía carece de disonancias, y que no requiere de ningún virtuosismo técnico. Además, observa que «no hay referencias estilísticas de segunda mano, aunque si tuviéramos que buscar precedentes habría que encontrarlos, de manera distante, en compositores tan variados como Johann Sebastian Bach, Franz Schubert, Chaikovski, o incluso Claude Debussy». Ronald Blum, por su parte, describe la sinfonía como «lúgubre, como Gustav Mahler, pero sin la ampulosidad de la percusión, las trompas y el coro, sólo el lamento de las cuerdas y de la soprano solista».La obra consiste en tres movimientos en tono de elegía, todos ellos marcados como Lento. Las cuerdas dominan la textura musical y el volumen raramente se eleva: la marca de fortissimo sólo aparece en unos pocos compases.

1.-Lento - Sostenuto tranquillo ma cantabile
Con una duración aproximada de veintisiete minutos, el primer movimiento dura tanto como los otros dos movimientos juntos, y se basa en el lamento atribuido a la Virgen María escrito en el siglo XV, recogido en la colección de canciones recogida por Łysa Góra, que se encuentra en el Monasterio de la Santa Cruz, Sierra de Świętokrzyskie.

"Synku miły i wybrany.
Rozdziel z matką swoje rany;
A wszakom cię, synku miły,
w swem sercu nosiła.
A takież tobie wiernie służyła.
Przemów z matce, bych się ucieszyła,
Bo już idziesz ode mnie, moja nadzieja miła."

"Mi querido hijo, mi predilecto,
comparte las heridas con tu madre.
Ya que he sido yo, querido hijo,
quien te ha llevado en el corazón,
y quien tan fielmente te ha servido.
Háblale a tu madre para hacerla feliz,
pues ya me abandonas, dulce esperanza mía."


Está formado por tres secciones: se abre con un canon en diez partes, utilizando una melodía de veinticuatro compases en el modo eólico de mi. Comienza con los contrabajos, a los que se agrega un nuevo instrumento cada veinticinco compases, una quinta por encima del anterior. Cuando el canon alcanza sus diez repeticiones, comienza a descender hasta reducirse a un único tono. La soprano entra en la segunda sección y su canto culmina con el clímax en la última palabra, momento en el que se le une la orquesta repitiendo el clímax del canon inicial. La tercera sección del movimiento es una larga conclusión que también desciende hasta un único tono.

Fragmento de la segunda parte del mov.

2.-Lento e largo - Tranquillissimo


El segundo movimiento, de nueve minutos de duración, está escrito para soprano, clarinetes, trompas, piano y cuerdas, y contiene un libreto formado a partir de una oración a la Virgen María escrita en la pared de su celda por Helena Wanda Błażusiakówna, una chica de de 18 años, encarcelada desde el 25 de septiembre de 1944 en una cárcel de la Gestapo.
Según el compositor, «quería que el segundo movimiento tuviera un carácter montañoso, no en el sentido del folclore puro, pero sí que recogiera el clima de Podhale... Quería que el monólogo de la muchacha pareciera como canturreado... por una parte casi irreal, pero por otro dominando a la orquesta».
El movimiento se abre de manera maravillosa, con un efecto «casi cinemático... sugiriendo el aire libre de las montañas» (Thomas). A medida que la soprano comienza a cantar, sus palabras son acompañadas por la orquesta, hasta alcanzar el clímax . El movimiento se concluye con un largo acorde de las cuerdas que dura más de dos minutos sin diminuendo. Las dos últimas palabras del movimiento son las dos primeras líneas del Ave María polaco, cantadas por la soprano dos veces en el mismo tono.


3.-Lento - Cantabile semplice

El tempo del tercer movimiento no es tan lento como el de los dos anteriores, y ciertos cambios leves en la dinámica y en el modo hacen que sea más complejo de lo que podría parecer a primera vista. Está formado por tres estrofas en la menor y, al igual que el primer movimiento, se construye mediante la evolución de un motivo sencillo. La melodía se establece en la estrofa inicial, y la segunda y tercera estrofas revisitan los mismos temas del segundo movimiento. Cuando la soprano canta las últimas palabras, la tonalidad cambia a un la mayor diatónico que acompaña a la que el escritor David Ellis ha denominado "la estrofa extática final"
Tras esta estrofa la orquesta vuelve al la menor antes de un postludio final en la mayor.

Fragmento.
*********
Le sobreviven su esposa Jadwiga, profesora de piano; su hija Anna Gorecka-Stanczyk, pianista, y su hijo Mikolaj Górecki, compositor.

Descanse en paz, Maestro.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Black Label Society - Darkest Days

La banda del gran Zakk Wylde, que lleva años (desde...1998?..más o menos) sacando discos buenísimos. Y ahora, lejos de Ozzy (no entiendo a este hombre...), saca un despampanante "Order of the black". A mi entender, en este disco hay talento a raudales, tanto del Zakk destroyer como del acústico e intimista.
Me gusta muchísimo su voz rasgada, rota (del licor sureño, seguro jejeje), su guitarra titánica...y esa capacidad para mutar en melancólica fiera cuando se sienta al piano.

Otro día pondré alguna canción cañera. Hoy traigo esta maravilla que me tiene enganchado desde que se editó el disco.

Divided soul of a troubled man
The final fight
The final need to understand
These tangled roots
ripped from the ground
Abandonment and worry
Forever to be found

Rain. Rain. Rain
Take this hand of sorrow
Take away my darkest days
Rain. Rain. Rain.
Take away my darkest days
Return me for i feel i'm here to say

For just one moment of peace i long to know
I can see the storm clouds calling me back home
The blood of the hurricane where the water is never still
Life is a loaded gun
Love is a bullet that sometimes kills


El gran Zakk!!!

"En el fondo del pozo (El Enterrado)" de Vicente Aleixandre

Allá en el fondo del pozo donde las florecillas
donde las lindas margaritas no vacilan
donde no hay viento o perfume de hombre
donde jamás el mar impone su amenaza
allí allí está quedo ese silencio
hecho como un rumor ahogado con un puño
Si una abeja si un ave voladora
si ese error que no se espera nunca
se produce
el frío permanece
El sueño en vertical hundió la tierra
y ya el aire está libre
Acaso una voz una mano ya suelta
un impulso hacia arriba aspira a luna
a calma a tibieza a ese veneno
de una almohada en la boca que se ahoga
¡Pero dormir es tan sereno siempre!
Sobre el frío sobre el hielo sobre una sombra de mejilla
sobre una palabra yerta y más ya ida
sobre la misma tierra siempre virgen
Una tabla en el fondo oh pozo innúmero
esa lisura ilustre que comprueba
que una espalda es contacto es frío seco
es sueño siempre aunque la frente esté borrada
Pueden pasar ya nubes Nadie sabe
Ese clamor ¿Existen las campanas?
Recuerdo que el color blanco o las formas
recuerdo que los labios, sí, hasta hablaban
Era el tiempo caliente. Luz inmólame
Era entonces cuando el relámpago de pronto
quedaba suspendido hecho de hierro
Tiempo de los suspiros o de adórame
cuando nunca las aves perdían plumas
Tiempo de suavidad y permanencia
Los galopes no daban sobre el pecho
no quedaban los cascos, no eran cera
Las lágrimas rodaban como besos
Y en el oído el eco era ya sólido
Así la eternidad era el minuto
El tiempo sólo una tremenda mano
sobre el cabello largo detenida
Oh sí. En este hondo silencio o humedades
bajo las siete capas de cielo azul yo ignoro
la música cuajada en hielo súbito
la garganta que se derrumba sobre los ojos
la íntima onda que se anega sobre los labios
Dormido como una tela
siento crecer la hierba verde suave
que inútilmente aguarda ser curvado
Una mano de acero sobre el césped
un corazón un juguete olvidado
un resorte una lima un beso un vidrio
Una flor de cristal que así impasible
chupa de tierra un silencio o memoria.

"Los mares grises sueñan con mi muerte"- Los cuentos completos de terror en el mar de Hodgson.



William Hope Hodgson nació el 15 de noviembre de 1877 en Blackmore End, Essex, Inglaterra. A los trece años, se escapó de un internado en Margate con la intención de hacerse marino. Tras cuatro años de aprendizaje y otros cuatro como profesional, Hodgson llegó a conocer en profundidad la vida marinera, antes de abandonarla decepcionado. En junio de 1905 publica en el Grand Magazine el cuento Un horror tropical, su primera incursión en los terrores marinos.
Hodgson logró vivir, mal que bien, de sus relatos, conferencias, fotografías y artículos científicos. Poco después del estallido de la Primera Guerra Mundial, entra en el servicio activo como teniente del ejército británico. En octubre de 1917 es enviado a Francia con su compañía, y en abril de 1918 un obús alemán le borra de la faz de la tierra: tenía cuarenta años.

A lo largo de su breve carrera literaria, escribió un centenar de relatos y cuatro novelas (3 de ellas publicadas en Valdemar). La maestría literaria de William Hope Hodgson se pone especialmente de manifiesto en sus historias del mar, en particular las de tema terrorífico o sobrenatural. Una voz en la noche, La nave abandonada, Desde el mar sin mareas, La nave de piedra, Demonios del mar.... y otros 30 relatos que han sido felizmente reunidos en este volumen. Nos muestran la capacidad de Hodgson para evocar imágenes y ambientes trágicos, sobrenaturales y malsanos, y para hacernos sentir la soledad de sus personajes y la insignificancia de sus devenires en la inmensidad de un océano misterioso y desconocido.

Como fabuloso Extra, completan la edición una pequeña selección de sus poemas del mar, un Diario de a bordo y un interesantísimo artículo-cuento, A través del vórtice de un huracán (con fotografías realizadas por el propio Hodgson).

Imprescindible para los fans de Hodgson y del relato de terror en general. En realidad, de cualquier amante del cuento!
...Y además debo añadir que la edición es de José María Nebreda, que ya nos regaló la edición unida de las novelas que conforman la "trilogía del abismo" (Los piratas fantasmas, Los botes del "Glen Carrig" y La casa en el confín de la tierra) junto a Francisco Torres Oliver, y una espectacular recopilación de relatos de terror en el mar: "Mares tenebrosos" con relatos de autores de la talla de W.H. Hodgson, ( como he dicho, el gran maestro del subgénero) H.P. Lovecraft o Robert E. Howard, además de autores menos conocidos por el aficionado español como John Masefield, James Anley, William Outerson, Frank Norris, Michel Bernanos y Jack Cady. Un libro que disfruté como un enano...y que pienso recuperar, ahora que me he acordado, jejeje...

Corrida de toros en "Calabuch"

En Homenaje al gran Berlanga.
No he querido poner una escena de las "típicas", y he encontrado esta que me encanta.

Zonas fantasma atrasadas...

14/11/2.010.- "Suerte que no votamos mañana".

No saben bien Zapatero, su Gobierno y su partido lo irritados y hartos que tienen a muchos electores que se consideran más o menos de izquierdas o que en todo caso jamás votarían por una derecha como la española: furibunda, beata, corrupta (es corrupto quien no destituye y sí defiende a los presuntos pero muy probables corruptos), difamadora por sistema y en exceso reminiscente de la franquista. El hartazgo y la irritación de los izquierdistas hacia el PSOE no son sólo debidos a la reciente reforma laboral del Gobierno y al incumplimiento de sus promesas. También tiene que ver con su nulo entendimiento de lo que son las libertades individuales y aun la democracia, con su afán regulador y prohibicionista, con su puritanismo o mojigatería dignos de monjas, con la simpleza –cuando no abierta idiotez– de muchos de sus representantes, sobre todo ministros; con su soez usurpación del antiguo socialismo, con sus torpezas y rectificaciones, con su injustificado optimismo, rayano en el iluminismo, ante los problemas más acuciantes y graves. Si, como se prevé, numerosos votantes de izquierda se quedan en casa o depositan un papel en blanco en las próximas elecciones generales de 2012, y también en las municipales y autonómicas del ya cercano mayo (o de este mes en Cataluña), no será sólo por la situación económica, sino por lo que acabo de enumerar. La opción de Izquierda Unida y similares se antoja disparatada, por su entendimiento aún menor de las libertades y de la propia democracia.

El gran problema aparece cuando esos votantes reacios se paran a pensar en el día siguiente a las elecciones. Tal como está conformada la política española, el único otro partido que puede gobernar, y además con mayoría absoluta, es el PP. Antes de que lo hiciera por primera vez, en 1996, había comprensibles dudas y temores respecto a lo que era capaz de hacer en el poder. Después de ocho años de haberlo ejercido (1996-2004), ya sabemos cómo se las gasta. Uno siempre espera que la gente pueda cambiar, o que sea sustituida por otra más civilizada, pero este no es el caso del PP, a cuyo frente está un individuo que formó parte de los Gobiernos de Aznar, en cargos bien prominentes. Es chistoso que esta derecha haya calificado el nuevo nombramiento de Rubalcaba como “vuelta al pasado”, cuando Rajoy no es ni siquiera eso, sino la permanencia en él pura.

Desde que empezó la crisis económica, el PP ha evitado decir cómo la combatiría, y se ha cuidado de revelar cuáles serían sus medidas y recortes, seguramente porque, al lado de la que ellos harían, la reforma laboral de Zapatero parecería un favor a los trabajadores. Hace unas semanas Rajoy abrió por fin la boca –muy poco–, y lo único que fue capaz de anunciar es –oh sorpresa– que privatizaría; es decir, que vendería a particulares lo que se ha construido a lo largo de décadas con el dinero de todos los españoles. En concreto, explicó, los servicios postales, los trenes, los puertos y los aeropuertos. No he leído apenas comentarios a estas inquietantes declaraciones. Tomemos el caso de los trenes. ¿Podría explicar Rajoy los motivos para entregar la Renfe a una empresa privada? ¿Para que funcionara mejor? Es imposible. Los trenes, y sobre todo los AVEs, son una de las escasísimas cosas que van a la perfección en España. Salen y llegan puntuales, el servicio es excelente, son cómodos y rápidos, algo caros pero no demasiado, y van a tope casi siempre. Su éxito es indiscutible. ¿Entonces? ¿Se trataría acaso de privatizarlos para sacar más dinero y enriquecer a algún amigo? Recordemos el caso de Telefónica durante el Gobierno de Aznar. Algo costeado por todos pasó de pronto a manos privadas, encarnadas por las de un sujeto llamado Juan Villalonga del que sólo se sabía que había sido compañero de pupitre del entonces Presidente. Hoy ese señor ya no está al frente de Telefónica –medio que ha perdido hasta el nombre–, y lo único que ahora sabemos de él es que vive fuera de España la mayor parte del tiempo, se casa con ex-modelos y es multimillonario.

Margaret Thatcher llevó a cabo la privatización de la red ferroviaria británica, que pasó de ser una de las mejores del mundo a ser un completo desastre: no sólo en lo referente al funcionamiento, sino que –no sé si se acuerdan– proliferaron los accidentes mortales de manera alarmante. En los Estados Unidos, donde el ferrocarril unió al país, la privatización supuso que ese medio de locomoción dejara de existir prácticamente. Algo parecido ha sucedido en algunos países sudamericanos, en los que no hay modo de desplazarse utilizando la vía férrea. Si Rajoy quiere vender los trenes, que como servicio público son casi inmejorables, pueden imaginarse qué más vendería. ¿La Seguridad Social? ¿El Museo del Prado? Nada estaría a salvo. La Sanidad madrileña, según aseguran todos los médicos que conozco (y no son precisamente de izquierdas), ha sido destruida por la política “liberalizadora” de Esperanza Aguirre. La privatización de lo común, no se engañen, suele significar, para los ciudadanos que con su contribución han erigido instituciones valiosas y que deben ser deficitarias si no hay más remedio –pues a todos benefician–, pagar mucho más por ellas y obtener peor servicio, o su supresión a veces. Si esto es lo que el PP se atreve a anunciar, figúrense cómo será el resto de lo que no osa decir y se calla. En verdad estamos entre la espada y la pared, y esta vez es en serio. ¿Pared? ¿Espada? Menos mal que las elecciones no son mañana.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 14 de noviembre de 2010



*_*_*
7/11/2.010.- "viajamos entre eternidades".


Los comentaristas que aspiran a estar a la última hablan y no paran, desde hace unos años, de las series de televisión, afirmando, entre otros ditirambos, que en ellas está el mejor cine actual, el más adulto y el más complejo. Reconozco que pocas películas estrenadas en salas me han captado la atención como Los Soprano, Hermanos de sangre, El ala oeste de la Casa Blanca, Deadwood y Mad Men. En cambio no he conseguido adentrarme en la celebradísima The Wire, cuyos primeros episodios me resultaron convencionales; en cuanto a la idolatrada Perdidos, me pareció cualquier cosa menos adulta y compleja, y más bien facilona y arbitraria. Ese prestigio de las series, sin embargo, no ha alcanzado a los largometrajes hechos para la televisión, cuando en la década que termina he visto dos magistrales y cuya factura nada tenía que envidiar a la de las películas “de cine”. Sólo se diferenciaban de éstas, quizá, en su duración (unas tres horas o más) y en el hecho de que, al haber pasado en seguida al DVD, no he leído críticas sobre ellos, ni entrevistas con sus responsables, ni han gozado de promoción, ni el público en general se ha enterado de su existencia. Raro destino el de obras maestras que pasan inadvertidas, hasta para los comentaristas más modernos y sagaces.
Una de esas películas televisivas es de 2002, y supuso el adiós del director John Frankenheimer, a quien debemos dos de las mejores cintas de política-ficción de la historia, Siete días de mayo y El mensajero del miedo o The Manchurian Candidate (ojo, la versión antigua con Frank Sinatra y Laurence Harvey, no la nueva ridícula con Denzel Washington), así como El hombre de Alcatraz. Esta obra final suya se tituló Camino a la guerra o Path to War, y es un apasionante recorrido por la presidencia de Lyndon Johnson, el hombre gris que sustituyó a Kennedy, y su progresiva implicación en la Guerra de Vietnam, con Michael Gambon como el Presidente y Alec Baldwin y Donald Sutherland secundándolo en sendas interpretaciones inolvidables. Debería verla todo aquel al que le interese el cine político en su subgénero “Casa Blanca”, y también el cine en general.

Pero más bien quería hablar de la otra película televisiva, que descubrí en 2006 y hace unos días he vuelto a ver … dónde si no en el DVD: que yo sepa, ese magnífico film no se ha exhibido nunca en pantalla grande. Ahora que se ruedan pocos westerns, para nostalgia mía y de muchos, y los que se ruedan no suelen ser gran cosa desde hace decenios (ni siquiera me entusiasma la premiadísima Sin perdón, de Eastwood), esta desconocida Broken Trail, titulada Los protectores en el DVD puesto a la venta en España, dirigida por Walter Hill y protagonizada por Robert Duvall, me parece uno de los mejores que jamás se hayan hecho, casi a la altura de algunos de John Ford, Howard Hawks y Anthony Mann. En él, Duvall y su sobrino conducen una manada de caballos hasta Wyoming, y en su recorrido, como en cualquier novela o película itinerante desde el Quijote, se van encontrando con gente diversa. El encuentro más importante es el de cinco jóvenes chinas, alguna casi niña, todas vírgenes, recién llegadas y que no hablan inglés, destinadas a ser vendidas como prostitutas. Tras una serie de vicisitudes, Duvall, su sobrino y el vaquero violinista que los acompaña se sienten impelidos a hacerse cargo de ellas y a incorporarlas a su viaje, con los consiguientes retrasos y complicaciones. La relación que se va estableciendo entre los vaqueros y las jóvenes chinas, con las que apenas pueden entenderse, es una de las más delicadas que he visto en mucho tiempo, sin el menor subrayado ni la menor caída en el sentimentalismo, no digamos en la sensiblería. Otro tanto sucede con la no-relación entre el ya viejo Duvall y una puta madura (Greta Scacchi) de la que también han de ocuparse, así como de un señor chino entrado en años. Sin apenas darse cuenta, todos ellos van formando una extraña familia poco habladora, en la que el personaje de Duvall –ese personaje admirable llamado Print Ritter– acaba por ejercer, sin ánimo de protagonismo, sin ínfulas de héroe y con naturalidad, de bondadoso pater. Bondadoso sin exagerar: es bien capaz de tranquilizar la conciencia de su sobrino tras haber éste ahorcado a un hombre con sus propias manos, o de cargarse a uno de aquellos individuos que vendían a los indios mantas infectadas de enfermedades a fin de exterminarlos mejor. Nada en esta obra maestra del western está exagerado ni es deliberadamente truculento, como pasa hoy a menudo. Hay las dosis justas de violencia, aventura, peligro, lirismo contenido y emoción. También hay asombrosas escenas de quietud, y entre éstas una conversación junto a un río, entre Duvall y Greta Scacchi, que no puede por menos de recordar al cinéfilo aquella otra famosa conversación junto a un río entre James Stewart y Richard Widmark, en Dos cabalgan juntos de Ford. Broken Trail o Los protectores es una de esas raras películas, más que nunca hoy en día, en la que todos sus personajes caen bien. Son gente sencilla y sensata, con principios, sobria y con humor, en absoluto empalagosa, que ve la vida como “un viaje entre las eternidades”, según expresa Duvall en las oraciones fúnebres que le toca pronunciar. O que, como también dice en un momento determinado, “Nosotros no buscamos salvar a unas orientales y a una puta con la nariz rota. Simplemente ocurrió. A veces uno tiene que tirar adelante con lo que le pongan en el camino; nada más, ¿no?”

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 7 de noviembre de 2010


*_*_*

31/10/2.010.- "Cosas de la crisis que no entiendo"

A) Por lo que veo, no son pocas las empresas que, a cuenta de la crisis, han reducido su personal al mínimo. Un solo individuo se encarga de todos los repartos de una mensajería. En un supermercado una sola mujer atiende el puesto de charcutería y hay una sola cajera, aunque existan varias cajas. Los clientes, sin embargo, son los mismos de siempre; el nivel de envíos y de ventas no ha bajado. Los empresarios han encontrado un pretexto para adelgazar sus plantillas y hacer trabajar más, mucho más, a los escasos empleados que conservan, que se pasan el día echando el bofe y aguantando las iras de los clientes, los cuales se ven obligados a hacer largas colas y a perder una hora en lo que antes los ocupaba quince minutos. Es evidente que hacen falta más trabajadores, pero los dueños de estos negocios han decidido sobreexplotar y aterrorizar a los contados supervivientes y así incrementar sus ganancias. Les trae sin cuidado que éstos se deslomen innecesariamente (lo cual es una larga tradición del empresariado español, salvo excepciones), pero también que su clientela esté mal atendida. ¿Cómo va a bajar el paro si no se contrata a gente, allí donde no sólo no sobra, sino que es precisa? Los empresarios suelen aducir que ellos han de ser los más protegidos, porque crean riqueza y puestos de trabajo. En estos momentos, y en demasiados casos, esto ha pasado a ser una falacia. Sólo crean riqueza para sí mismos: lo único a que no están dispuestos es a ver menguar sus beneficios. Que los vean disminuidos los otros, los empleados, los parados y los clientes.

B) El Presidente de la patronal, el calamitoso y grosero Díaz Ferrán, lo ha expresado con claridad al dar su fórmula para salir de la crisis: “Trabajar más y cobrar menos”. Es obvio que se refería tan sólo a la gente común, a los asalariados, y no a los de su gremio. Desde luego ha predicado con el ejemplo en lo referente a sus propias empresas, salvo en un detalle: los empleados de Viajes Marsans o de Air Comet, por ejemplo, ya no cobran nada, en efecto, porque se han ido al paro; el detalle es que no trabajan más a cambio, sino nada, por la misma razón: están en la calle. No entiendo cómo ese calamitoso todavía se atreve a decir esta boca es mía ni a recomendar nada a nadie.

C) Estas actitudes están en consonancia con las de los ricos de otros lugares: según ha contado Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, en los Estados Unidos quienes están de verdad iracundos no son los trabajadores ni los desempleados, ni quienes han perdido sus viviendas al no poder pagar sus hipotecas, sino los muy adinerados que desencadenaron la crisis y recibieron ayudas estatales –es decir, del conjunto de la población–, al ver que a cambio de eso se abogaba por una limitación temporal de sus bonus, y que Obama sugería el término de los recortes de impuestos con que los benefició Bush Jr. En el colmo de la obscenidad, los multimillonarios lloriquean y se llenan de autocompasión (“La gente no sabe a qué gastos nos obliga nuestro tren de vida”), reclaman el “derecho a conservar nuestro dinero” (nadie va a quitárselo: se entiende “nuestro dineral intacto y sin merma”) y vociferan contra Obama, al que comparan con Hitler. No entiendo que tanta desfachatez se consienta y no se castigue.

D) Zapatero ha gestionado fatal la crisis y ha acabado por tomar medidas impopulares cuando ya era tarde. Intentó evitarse el descontento de la gente y al final lo ha padecido por duplicado. Además, se colgó medallas anunciando ayudas que no ha otorgado, como las que aprobó para que los jóvenes dispusieran de vivienda y se emanciparan: la mayoría de esos jóvenes se embarcaron en alquileres y aún están esperando a ver un solo euro de los 200 mensuales prometidos por persona, hasta que cumplieran treinta años. Ahora bien, creer que la culpa de la magnitud de la crisis en España es suya, y que será el PP el que nos saque de ella, viene a ser como pensar que serán las empresas contaminantes las que salvarán el planeta. Si en nuestro país la situación es peor que en ningún otro europeo (salvo Grecia), y el paro dobla la media del de la Unión, es debido a la monumental burbuja inmobiliaria propiciada por el Gobierno de Aznar y alentada por todos los autonómicos en manos de ese partido: Madrid, Castilla-León, Valencia, Murcia. Y no olviden que entre sus filas Díaz Ferrán es un ídolo.

E) En medio de la penuria, los festejos organizados por los Ayuntamientos no hacen sino proliferar, y todos cuestan dinero: no hay ciudad ni día en que no se celebre alguna costosa chorrada: festivales de música incesantes, maratones en pleno centro, “mejillonadas”, teatro callejero y cuanto se les ocurra. Serán para distraer al parado y entorpecer a los que aún trabajan. Para disminuir la productividad, que es excesiva.

F) España es, después de Italia, el país con mayor número (cantidades absolutas, no proporcionales; es decir, hay más que en Rusia o los Estados Unidos) de coches oficiales, extranjeros en su mayoría. Aquí dispone de uno hasta el último conserje de una alcaldía. Quisiera que me lo explicaran.

G) Oigo decir a un periodista económico que en Andalucía son 36.000 los teléfonos móviles a cuenta de la Junta, esto es, cuyas facturas paga la ciudadanía. Si el gasto mensual de un móvil puede ser fácilmente de 50 euros, sólo por este concepto, y en una sola autonomía, estaríamos apoquinando 1.800.000 euros al mes, es decir más de 21 millones al año. Total, tantas veces, para que el asesor de un concejal le pregunte por su salud a su señora suegra.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 31 de octubre de 2010

*_*_*
24/10/2.010.-"El acoso del razonamiento".

Hasta hace no mucho tiempo, existía una tradición inviolable, y lo que quiero decir con este exagerado adjetivo es que por supuesto podía violarse, pero quien lo hacía quedaba inmediatamente expuesto al descrédito y privado de razón. Esa tradición atañía a la discusión, ya se diera en el ámbito privado, ya en el público. Si alguien afirmaba algo en el transcurso de una cena o de una tertulia, y un interlocutor se lo rebatía con argumentos, el primero estaba obligado a refutar a su vez y a aportar nuevas razones que sustentaran lo que había afirmado y desbarataran las esgrimidas por el segundo. Si no encontraba esos nuevos argumentos, o éstos carecían de peso y no resultaban convincentes –no ya para el adversario, sino para los presentes, que en cierto modo ejercían de árbitros, aunque sólo fuera con murmullos de aprobación o desaprobación–, sus aseveraciones iniciales debían ser retiradas o matizadas, o quedaban lo bastante desautorizadas para diluirse: en todo caso no prevalecían. Le suponía aún mayor desdoro irse por las ramas y evitar la confrontación, lo que hoy se llama –con expresión pedestre– “echar balones fuera”: cambiar de tema e intentar desviar la atención del aprieto en que se hubiera metido. Y la peor de todas las reacciones, la que más lo desprestigiaba y jamás se consentía, era no contestar nada, callar, fingir que lo aducido por su contrincante no había existido ni por tanto necesitaba réplica. Dentro de esa tradición se inscribía el viejo dicho “El que calla, otorga”, esto es, el que mira hacia otro lado y se pone a silbar, el que se hace el distraído y no se da por aludido tras una interpelación directa, está concediendo la razón al otro, está reconociendo su arbitrariedad o su equivocación. Y eso vinculaba, quiero decir que ese individuo ya no podía volver a la carga y seguir afirmando lo que había sido incapaz de demostrar o defender; quedaba desarbolado, y, cada vez que insistiera en sus opiniones carentes de base y de sostén, se le recordaría la argumentación que no pudo combatir.

Esta vieja tradición dialéctica, fundamental para la convivencia, ha saltado por los aires. Los políticos actuales no habrían sobrevivido a un solo rifirrafe de estas características hace veinte años, no digamos hace cincuenta. A ninguno se le habría tolerado –o no sin un monumental descrédito para él– hacer caso omiso de las preguntas de los periodistas, de las opiniones fundadas de los columnistas, de las argumentaciones de sus adversarios. No habría sido de recibo que contestaran “Eso hoy no toca”, o “Qué buen tiempo hace”, o “Lo único que importa es que somos lo mejor para España” ante una pregunta directa o en medio de una discusión. Se los habría llamado de inmediato al orden: “Oiga, no me ha respondido”, o “No ha refutado lo que le he dicho”; y si se hubieran empeñado en seguir rehuyendo la cuestión, nadie les hubiera aceptado que volvieran a hablar, al menos no de esa cuestión. Esta actitud de los políticos no sólo se consiente y no les trae consecuencias, sino que además ha contagiado al resto de la sociedad. Lo habitual es hoy que, si alguien aduce o argumenta algo con suficiente convicción y el interpelado no sabe oponer resistencia, éste finja no haber oído, o es más, finja que nadie ha oído, que las palabras que lo incomodan no han sido pronunciadas o escritas, no han existido. A veces, como mucho, las despacha con ese comodín ridículo de “Esa es su opinión”, como si las opiniones ajenas no nos afectaran y no debieran ser refutadas o contrarrestadas por la propia, eso sí, con argumentos. Hoy es posible asistir a este diálogo: “El sol sale por oriente”. “Ah, esa es su opinión”.

Lo más grave de esta actitud generalizada, y admitida por los espectadores o árbitros, es que pronto, muy pronto, los que se molestan en razonar desistirán de ello, en vista de su inutilidad. Y eso es lo que en el fondo anhelan los políticos y cuantos no soportan disensión ni discrepancia alguna. Hace unos meses leí que ya se había producido un abandono: Félix de Azúa, uno de los mejores argumentadores de nuestro país, anunció que dejaba sus colaboraciones en El Periódico de Catalunya ante la imposibilidad no ya de convencer a nadie de nada, sino ante la evidencia de que sus columnas eran leídas como quien lee llover (no pude ver ese texto suyo, pero sí algunos comentarios sobre él). ¿Cuánto van a durar deslomándose, dándose con la cabeza contra una pared o contra el vacío, los que aún aspiran a tener razón –y, por tanto, a que se les dé– y se preocupan de demostrar que la tienen mientras otro no se la quite con las mismas armas dialécticas de buena ley? ¿Cuánto más durarán sin hartarse los Savater, Ferlosio, Ramoneda, Juliá o Gómez Pin, por mencionar a unos pocos articulistas de este diario, si lo único que obtienen son ladridos en el mejor de los casos y oídos sordos en el peor? ¿Si los gobernantes o los contrincantes no se dan por aludidos aunque hayan sido señalados con el dedo, y no van a sentirse obligados a responder ni a rectificar, y la ciudadanía en pleno se lo consiente? A este paso llegará un día en el que las cabezas pensantes habrán sido anuladas por el agotamiento, el hastío, el desaliento que esta situación produce. Y entonces estaremos aún más desahuciados: aunque ahora no haya respuestas ni reacción, y sólo “balones fuera”, los argumentos todavía existen, y los lectores-árbitros disponemos de ellos. Lo malo de veras será cuando a nadie le compense el esfuerzo, y nadie lleve la contraria a los vacuos que –ellos sí, impertérritos– seguirán hablando, e imponiendo.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 24 de octubre de 2010

sábado, 13 de noviembre de 2010

Adiós, cineasta genial!



Adios, Maestro genial!!!
*********************
JESÚS RUIZ MANTILLA - Madrid - 13/11/2010
Llevaba tres años apartado del mundo, su último plano lo rodó en 1999, junto al Mediterráneo, en Peñíscola. Fue para París Tombuctú, una película coral, en la que no regateó el tema de la muerte. La misma que le sorprendió esta madrugada a las cinco, en su casa de Pozuelo. Ya lo había dado todo en el cine. Ya había pasado por méritos propios a la historia del arte universal.

La última vez que apareció en público fue en julio de este año. Acudió en silla de ruedas a la inauguración de la Sala Berlanga, en Madrid. A los presentes se les quedó grabado un gesto. Parece que andaba despistado, no conocía ya a muchos de los que le rodeaban. Pero sentía. Con la mano se dibujó unas lágrimas en la cara.

Es lo menos que podía tributarle el mundo del cine.Una sala con su nombre, donde volver a contemplar sus propias obras maestras: de Bienvenido Mister Marshall a Plácido, pasando por la genialidad de El verdugo, la serie que comenzó en La escopeta nacional, la visión tan descarnada y absurda de la guerra que da en La vaquilla.

Con élc muere un estilo, una voz, la visión de un país, una cultura, una filosofía propia sobre el género humano, zurcida a dúo con otro genio, el guionista Rafael Azcona. Fue fetichista, director de una colección de literatura erótica que ha marcado época, como la sonrisa vertical. Pero ante todo fue el cronista y la conciencia -buena y mala- de un país enfangado por los traumas de la guerra, el notario de una supervivencia colectiva.

Amante de la improvisación, en su última etapa no se hartaba de decir que los guiones eran los Goebbels de las películas, que confiaba en una naturalidad instantánea, un rayo de inspiración que a veces cuadraba mal con su obsesión por los planos secuencia, pero que cuando funcionaba le resultaba redonda. Valenciano, mediterráneo, obsesionado por la sensualidad, su cine fue una manera de hablar, una manera de plantar cara al absurdo de la vida con humor y tragedia, con piedad y comprensión. La obra de un poeta visual, descarnado y tierno, radical y piadoso.

Berlanga, que nació en Valencia el 12 de junio de 1921 en el seno de una familia burguesa y era nieto de un gobernador de su ciudad e hijo de un diputado de la Unión Republicana (Frente Popular), ha fallecido "de mayor" y "tranquilamente", según un miembro de su familia. Su capilla ardiente se abrirá a las 19.00 en la Academia de Cine (calle Zurbano 5, Madrid). La capilla permanecerá abierta hasta la medianoche y mañana de 10.00 a 13.00, momento en el que el féretro saldrá hacia el cementerio, según un portavoz de la Academia. Será enterrado mañana a las 15.00 en el cementerio madrileño de Pozuelo de Alarcón. El cineasta y académico fue Premio Príncipe de Asturias en 1986, Premios Nacional de Cinematografía (1981) y la Medalla de Oro de Bellas Artes (1983).


viernes, 5 de noviembre de 2010

APR - "Fantasmas de Los Balcanes". 2007.

Llevo mucho tiempo sin querer saber nada del asunto. Me refiero a Bosnia, Croacia y todo aquello. Cada vez que en la tele aparece una noticia sobre el particular, cambio de canal o me largo. Eso incluye a mis amigos de entonces. Cuando estoy con Márquez, Jadranka o algún otro, procuro evitar los intercambios de recuerdos. Lo mismo ocurre cuando alguien me propone dar charlas o escribir artículos sobre eso. La palabra Balcanes es incompatible con mi ecuanimidad. Todavía se me dispara la memoria, y la mala leche, cuando una de aquellas viejas imágenes, foto, reportaje de televisión, comentario de radio, se cruza en mi camino. Me quedo luego sombrío, callado, mirando alrededor con rencor y con una especie de angustia desesperada, casi agresiva. O sin casi.

No exagero. La cosa llega al extremo de que el simple hecho de oír cerca una lengua eslava, que me recuerde el serbio aunque sólo sea de lejos, me hace ponerme tenso, nubla mis ojos y mi memoria. Me enfurece. Arrastra recuerdos siniestros, controles bajo la lluvia, cruel brutalidad, fosas comunes, gente degollada en campos de maíz, gentuza con Kalashnikov, psicópatas impunes. Materializa fantasmas que deseo olvidar, y con ellos la desesperación de entonces, la amargura impotente, las ganas, que conservo, no de lamentarme, sino de hacer daño y de matar, de buscar venganza. No por mí, que sigo vivo y coleando, sino por aquellos a los que nadie vengó. Por los muertos de un tiro en la nuca, por Jasmina, por Grüber, por la morgue del hospital de Sarajevo, por la matanza de Vukovar, por la gente fugitiva y asesinada en bosques cubiertos de nieve, por las mujeres violadas como animales en burdeles para soldados borrachos. Esa farsa de La Haya, esos juicios con cuentagotas, tan equidistantes, calculados, protocolarios, no me calman una puñetera mierda. Lo siento. Me cisco en esa justicia, en todas las justicias cuando llegan tarde, como suelen, y con la puntita nada más. Milosevic, que ya está criando malvas, e incluso Karadzic y Mladic, si alguna vez los trincan, no son sino una infinitesimal parte del tinglado. En los Balcanes, los hijos de puta eran decenas de miles. A fin de cuentas, quienes metían las manos en la sangre, hasta los codos, éramos nosotros mismos, sin freno. Era la simple y sucia condición humana.

Hoy escribo este artículo para maldecir a Lola, una amiga de Círculo de Lectores, que el otro día me envió un libro que yo no tenía la menor intención de leer, Postales desde la tumba, escrito por un bosnio que fue intérprete –y a eso debió salvar su vida– de los cascos azules holandeses durante la matanza de Srebrenica. Cuando vi el título arrojé el libro a un rincón; pero al rato no pude evitar echarle un vistazo. Al cabo me puse a leer a trozos, envuelto en la vieja nube negra que siempre creo haber dejado atrás, pero que cada vez regresa de nuevo. Y bueno. Ningún bien me hizo encarar otra vez la abyecta cobardía de los holandeses ante los carniceros serbios, los tres mil prisioneros asesinados en Srebrenica tras la caída de la ciudad, la torpe indecisión de Naciones Unidas, la sonrisa injustificada, cobarde, del presunto negociador Javier Solana –prodigio de incompetencia que hoy sigue al frente de la política exterior de la Unión Europea–, al que toda mi vida, y la suya, recordaré lavándose las manos en los telediarios o dándose besitos en la boca con los carniceros serbios, mientras quienes estábamos allí, grabando sangre y mierda, contábamos los muertos de cada día, con imágenes a las que ese paniaguado inútil oponía declaraciones huecas, afirmando con solemne gravedad de tonto del haba que, pese a las apariencias, los serbios se mostraban receptivos y razonables y que el asunto estaba en buenas manos. Y así día tras día, año tras año, mientras caían las bombas, se mataba y se violaba ante los ojos de una Europa miserable que nada hizo hasta que –tiene huevos quién paró la cosa– los Estados Unidos de Clinton decidieron, por fin, dar un puñetazo sobre la mesa.

Y fíjense. Ni siquiera teclear esto me ha desahogado un carajo. Por eso digo que maldito sea el libro y quien me lo mandó. Me ha hecho pasar la noche en mala duermevela, recordando otra vez la cara de un bosnio de Srebrenica –ustedes pudieron verlo como yo, en la tele– al que un serbio preguntó, mientras lo filmaba en vídeo y se escuchaban los tiros de quienes ya asesinaban a sus compañeros: «¿Tienes miedo?». Y el hombre, a punto de morir, tras una breve duda, temblándole la voz, respondió: «¿Cómo no voy a tener miedo?».

El Semanal 10 de junio de 2007