miércoles, 18 de junio de 2008

Jacqueline du Pré

Ella era la mejor.Simplemente.
Es dificil hacer las cosas como ella las hacía...quiero decir,llevarlas a un nivel superior de arte.A traspasar las puertas de la percepción y llegar ahí.Donde solo los titanes logran llegar.
Está claro que la adoro...así es.

Escuchó por primera vez un chelo cuando tenía 5 añitos,o eso dicen.Su madre le dió las primeras clases,y desde pequeñita fue reconocida como un prodigio musical.
Recibió clases de los más grandes violonchelistas del siglo XX :Pau Casals en Suiza,en París con Paul Tortelier y en 1966 con Rostropóvich en Moscú.Aunque ella siempre consideró a William Pleeth,chelista mucho más modesto,su único maestro.Y grabó todo lo que pudo, gracias a los Dioses.
Cuando debutó en el Carnegie Hall y tocó la última nota del concierto de Elgar,desde ese mismo instante,quedó claro que nadie nunca lo tocaría así.Y es que es una experiencia inolvidable.Parece compuesto para ella.
Si una palabra puede acercarse,acasó a una distancia lo más mínima posible,a definirla es pasión.fuego.Cuando se sentaba en el escenario no había orquesta ni director.Cuando abrazaba el violonchelo con sus piernas nada podía hacerle sombra.Y a soñar.
Pocas mujeres antes de su llegada se habían dedicado al violonchelo, por excelencia la voz masculina de la orquesta. Junto con Natalie Gutman, claro.
En 1966 conoce a Daniel Barenboim, pianista y,actualmente uno de los mejores directores de orquesta del mundo.Juntos formaron una pareja musicalmente perfecta,sin fisuras.
Y los conciertos continuaban uno tras otro.Saint Saens,Dvorák,Boccherini,Delius...los trios de Beethoven,las sonatas de Brahms,El Don Quijote de Strauss,Haydn...Siempre en interpretaciones que,por personales y lúcidas,son únicas.Tenía un sentido del fraseo tan innato y libre que adaptarse a él no resultaba nada fácil. "A los mortales nos cuesta", decía Barenboim.

La llamaban "smiling".Todo el tiempo reía: la seriedad asociada a la música culta se derretía en sus proximidades. Y sus amigos fueron muchos.Ahí quedará siempre el quinteto de Schubert "la trucha" interpretado en el Queen Elizabeth Hall de Londres en 1969, junto a Itzak Perlman, Pinchas Zukerman, Zubin Mehta y el propio Barenboim al piano. Casi ná.

Pero ya sabemos que estas cosas no suelen acabar bién.Demasiado bonito.En 1971,en la cúspide de su carrera comienza a notar molestias y problemas de movilidad.La esclerosis múltiple comenzaba a manifestarse cruelmente dando hálito a las palabras de Menandro..."aquel a quien los Dioses aman muere joven".
Con 28 años,en 1973 dice adiós,y la música se muere un poco más.La muerte física le llegó el 19 de Octubre de 1987,con 42 años.Pero ella murió mucho antes,como todos sabemos.Desde el momento en que no pudo sostener el arco.
Sus largos cabellos rubios,su gesto apasionado,sus piernas rodando el chelo...son la imagen misma de la música.Ella era la música, desde luego.
"A los 20 años de la muerte de Jackie -así la llamaban sus amigos- aparecioun nuevo DVD de Christopher Nupen, cineasta que ha seguido la meteórica trayectoria de la artista: Jacqueline du Pré, a celebration of her unique and enduring gift . Se trata de una recopilación de materiales en parte ya conocidos por entregas anteriores, como Jacqueline du Pré in portrait (2004), pero que contiene una entrevista inédita realizada el 13 de diciembre de 1980, un documento escalofriante, de 14 minutos de duración, en el que la artista cuenta a qué dedica su tiempo tras el fatal diagnóstico de la enfermedad. Fundamentalmente, explica, a la pedagogía: en otro corte, ya conocido, de ese mismo día se la ve ayudando a un alumno a digitar y a poner los arcos del Concierto de violonchelo de Elgar, su gran pièce de résistance. "Desde hace 10 u 11 años ya no lo toco, pero puedo ayudar a editarlo", dice con naturalidad. Sus respuestas son breves y dejan paso a largos silencios que expresan una profunda fatiga. Pero lo que más choca es su mirada: todavía clara y alegre cuando mira a la cámara, pero sombría y vacía cuando la aparta del objetivo a cada final de frase. No se comprende hasta el final ese gesto desvalido, cuando Du Pré dice que ahora ha sustituido los sonidos por las palabras, "los dedos por la boca", y que se ha aficionado mucho, por ejemplo, al teatro, y en ese momento Nupen le lanza una pregunta terrible: "¿Puedes leer?", y ella contesta que no, que le leen los amigos, y entonces se comprende con pesar esa expresión vacía y fatigada. Le quedaban todavía siete años de vida. "Es difícil reconstruir algo que valga la pena", añade más adelante sin perder la sonrisa, y uno se queda atónito ante la lucha desigual de la mujer contra el mal, de su voluntad de encontrar todavía estímulos cuando la vida le ha robado uno por uno los que habían hecho de ella un prodigio artístico."
Su tumba esta en el cementerio judio de Londres. No puedo dejar este mundo sin presentarle mis respetos.
Vive siempre, Jaqueline!!






Elgar-Concierto para chelo y orquesta.Primer movimiento(Adagio-moderato).Sin palabras.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Impresionante, Doc! Me ha puesto los pelos de punta, en serio, tanto por su historia como por su manera de tocar(Esto es que llevaba unos días queriéndotelo decir, pero no podía, ¡leñe!).

Remolina

Ado dijo...

Si que lucho hasta el final, y parece que nunca perdió la sonrisa. La verdad es que toca de manera impresionante, y si no es por la enfemedad. todavia podría estar ahí con su música.