jueves, 19 de marzo de 2009

Y toda una vida
se transformó en soledad.


Cada arteria, cada milímetro de carne
fue piedra y sal...



Y por un momento se sintió vivo
al cantarle, un pájaro, al oido...

2 comentarios:

Laura M. Cañamero dijo...

Bello y significativo... Un saludo.

Lal dijo...

Ufff Alb, este me ha gustado especialmente. Maravilloso.